La educación emocional constituye un eje transversal y progresivo en el currículo andaluz desde la etapa de Educación Infantil hasta Educación Secundaria Obligatoria. Las normativas que desarrollan los currículos para Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria reconocen la importancia del desarrollo personal, social y emocional como fundamento para el bienestar individual y la convivencia democrática.

La finalidad de la educación emocional en la etapa de Educación Primaria es contribuir al desarrollo integral del alumnado, proporcionando herramientas para que los niños y niñas reconozcan, comprendan, expresen y regulen sus emociones, y establezcan relaciones interpersonales positivas. Esta formación emocional es clave para su bienestar personal, social y académico. 

Tratar las emociones en la etapa de Educación Primaria es fundamental para alcanzar el máximo desarrollo personal, intelectual y social del alumnado, tomando conciencia de actitudes que fomenten el bienestar propio y mostrando empatía hacia los demás. En esta etapa el alumnado aprende a adoptar una actitud fundada en el cuidado y aprecio de sí mismo, de los demás y del entorno, además de emprender una reflexión personal en torno a los grandes retos y problemas que constituyen nuestro presente. En este sentido, la autorregulación, la gestión asertiva y las relaciones afectivas ayudarán a tomar conciencia de su identidad personal, reflexionar sobre cuestiones fundamentales para la convivencia, así como asumir de manera responsable nuestra conexión con el entorno.

En esta etapa, el equilibrio de los impulsos y la gestión de sus emociones capacitará al alumnado para decidir con autonomía y prudencia iniciándolo en la práctica de la deliberación racional en torno a problemas que afecten a su existencia y a su entorno cotidiano, y que estén relacionados con conductas, actitudes y sentimientos. Hacer frente a los problemas frecuentes en el propio ámbito escolar es un ejercicio idóneo para que el alumnado reflexione acerca de sus deseos y afectos, y vaya construyendo, en torno a ellos, su propia identidad y proyecto personal.

Para el alumnado, reconocer, manifestar y regular progresivamente sus emociones, expresando necesidades y sentimientos para lograr bienestar emocional y seguridad afectiva es una herramienta fundamental para poder hacer frente, gradualmente, con seguridad y autonomía, a situaciones cambiantes e inciertas propias de la vida cotidiana.

La educación emocional constituye un eje transversal y progresivo en el currículo andaluz desde la etapa de Educación Infantil hasta Educación Secundaria Obligatoria. Las normativas que desarrollan los currículos para Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria reconocen la importancia del desarrollo personal, social y emocional como fundamento para el bienestar individual y la convivencia democrática.

Conclusión

La educación emocional en el currículo andaluz de la etapa de Educación Primaria se construye desde una visión integral, evolutiva y transversal. Desde el reconocimiento básico de las emociones en el primer ciclo, los saberes relacionados con la dimensión afectiva del alumnado se incorporan de manera progresiva y coherente a través de competencias, criterios y contenidos en todas las áreas del currículo en esta etapa. Esta orientación permite que la escuela andaluza promueva no solo el aprendizaje académico, sino también el bienestar emocional y la convivencia democrática.

Aunque la educación emocional ya se incluye en el currículo andaluz, la creación de un itinerario estructurado permitiría garantizar una progresión coherente y continua del desarrollo emocional, asegurando la inclusión sistemática de actividades emocionales en la programación docente. En este sentido, se favorecerá una mejor evaluación de resultados y necesidades del alumnado, integrando el trabajo emocional con familias, aula y entorno.

Por lo tanto, la propuesta de un itinerario específico de educación emocional para la etapa de Educación Primaria se presenta como una oportunidad para atender al alumnado en el momento clave del desarrollo emocional (6-12 años), cuando comienza a controlar la gestión de las emociones, la empatía y el respeto a la diversidad cultural, trabajando la sensibilidad emocional.

El objetivo de la creación de este itinerario será fomentar la autonomía y la seguridad emocional en el aula, facilitando la intervención temprana para la gestión de las emociones y la autoestima, desde las competencias específicas, los criterios de evaluación y los saberes que integran la etapa de Educación Primaria. Las Áreas de Lengua Castellana y Literatura, Primera y Segunda lengua extranjera, Matemáticas, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural, Expresión Artística o Educación en Valores Cívicos y Éticos se centran en el desarrollo global del alumnado, atendiendo tanto a su dimensión afectiva como a la social.

A continuación, se exponen las competencias específicas, los criterios de evaluación y los saberes vinculados con la educación emocional de la etapa de Educación Primaria: