Tejiendo comunidad desde la primera infancia - Revista Andalucía Educativa
Andalucía Educativa
Mayo 2026- 2026
- Abril
- Rincón de la familia
Tejiendo comunidad desde la primera infancia
En el barrio de Los Molinos, una de las zonas más dinámicas y diversas de Almería, se encuentra la Escuela Infantil Maestro Padilla. El centro, ubicado en la calle Grecia, convive con un entorno de calles vivas, comercios de proximidad y una comunidad multicultural que ha hecho de la convivencia su seña de identidad. En este contexto, la escuela se ha convertido en un espacio donde las familias no solo acompañan, sino que participan activamente en la vida educativa desde los primeros años.
Esa implicación ha sido clave para que el centro obtuviera el Tercer Premio en la promoción de la Cultura de Paz y la convivencia escolar durante el curso 2023/2024 otorgado por la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional. La colaboración entre escuela y familias ha permitido construir un entorno seguro, saludable y preventivo, tan necesario en una etapa tan decisiva como la primera infancia. Buena parte de esta labor puede seguirse a través del blog del centro, donde se documentan proyectos, actividades y experiencias compartidas.
En esta ocasión conversamos con Patricia Durán Maqueda, madre de una alumna y secretaria, desde hace tres años, del AMPA La Pajarita, cuya mirada refleja el valor de la educación vivida desde dentro. Su compromiso y cercanía permiten comprender cómo se articula esta comunidad educativa.
Patricia es madre de Estrella, de cinco años, y también de otra hija que pasó anteriormente por la escuela. Forma parte del AMPA desde el curso 2019/2020, una experiencia que ha reforzado su convicción de que la participación de las familias es esencial en esta etapa: «En estos años los niños y niñas aún no son autónomos, y la labor conjunta de las familias, el AMPA y la escuela les permite sentirse protagonistas de las actividades».
Su visión de la educación ha cambiado desde entonces. Ahora entiende con más claridad que educar es un proceso compartido, donde cada agente tiene un papel fundamental. Lo resume con una frase que la acompaña desde hace años, un proverbio africano de origen desconocido que expresa bien su manera de ver la escuela y la crianza: «Para educar a un niño hace falta toda una tribu».
La relación con el Equipo Directivo y el profesorado es, según Patricia, uno de los pilares del centro. Destaca la cercanía de la directora, Yolanda Salvador; de la jefa de estudios, Carmen del Águila; y de la secretaria, María Viedma, así como la implicación de los tutores y tutoras. Esa coordinación fluida permite que las familias participen en efemérides, proyectos interculturales y actividades que fortalecen el sentido de comunidad. Entre ellas, el Día de las Familias, celebrado cada 15 de mayo, es una de las más esperadas por el alumnado.
La biblioteca escolar es otro de los espacios que Patricia valora especialmente. Cada semana, las familias pueden llevarse un libro a casa gracias a un sistema de préstamo que acerca la lectura a los hogares. También destaca la transformación del patio, un lugar que considera fundamental para el juego y el desarrollo en estas edades.
Cuando el AMPA organiza actividades, Patricia confiesa que se emociona al ver la reacción del alumnado: «Me encanta ver sus caras de felicidad cuando sus familias participan; en esos momentos se sienten protagonistas». Y esa evolución también se nota en casa. Recuerda, por ejemplo, cómo su hija Estrella llegó recientemente explicando con total claridad cómo llamar al 112, una muestra de la autonomía y seguridad que va adquiriendo.
Es un lugar donde realmente se siente que cada niño y cada niña importan. - Patricia Durán Maqueda
La escuela mantiene además una intensa relación con su entorno. Colabora con el IES Albaida, el IES Alhadra, una residencia de personas mayores, el CPEE Princesa Sofía, guarderías cercanas y la Policía Local, entre otras entidades. Estas conexiones amplían la mirada del alumnado y fortalecen la educación en comunidad.
Cuando le preguntamos si recomendaría la escuela, Patricia no duda: «Es un lugar donde realmente se siente que cada niño y cada niña importan». Destaca el ambiente seguro, respetuoso y afectuoso en el que han crecido sus hijas, así como la importancia que se da a valores como la amistad, la cooperación y la resolución dialogada de conflictos. Para ella, lo más valioso es que las familias no solo están informadas, sino que se sienten parte activa del día a día del centro.
Patricia concluye con una reflexión que resume su sentir y el espíritu de la escuela: «Una de las cosas más afortunadas que te puede suceder en la vida es tener una infancia feliz», recordando la célebre frase de Agatha Christie. Y añade que esa felicidad es una responsabilidad compartida, un compromiso que en Maestro Padilla se vive con convicción y cariño.