Encarnar la intención. Reflexiones sobre la interpretación actoral y la interpretación de la lengua de signos - Revista Andalucía Educativa
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Abril 2026- 2026
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Encarnar la intención. Reflexiones sobre la interpretación actoral y la interpretación de la lengua de signos
Este viaje ha sido un regalo, el de llegar a la mar tras media vida surcando meandros. - Fátima Castillo
Al abordar el presente artículo, emerge una visión conciliadora de lo que han sido estos últimos años compaginando estudios y trabajo. Máxime en la edad adulta de quien no domina demasiado la virtud del término medio. Cuando recibí la noticia del Premio Extraordinario a la innovación por mi Trabajo Fin de Grado -TFG- en el contexto de las Enseñanzas Artísticas Superiores de Andalucía, bromeaba con las amistades diciendo que lo sentía mas cómo una indemnización por daños que como un premio. Dejando a un lado la desmesura, mi paso por los estudios de Arte Dramático, deseado y apreciado, ha supuesto también una dura experiencia. Como tanto en la vida, dicha y desdicha al unísono. Este viaje ha sido un regalo, el de llegar a la mar tras media vida surcando meandros.
Toda mi trayectoria académica gira en torno al cuerpo y la comunicación: Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en Cáceres (2004), Interpretación de la Lengua de Signos en Salamanca (2008) y Arte Dramático en Sevilla, finalizado en 2025, cerrando un ciclo de veinte años que comenzó con los estudios inconclusos de Interpretación Textual en la ESAD de Córdoba, 1998/1999. Con ese otro saber, de forma intuitiva, mi cuerpo buscaba modos y vías de expresión.
Cuando conocí la Lengua de Signos Española (LSE), pude decir por primera vez: "Ya sé lo que quiero ser en la vida". La propia LSE me ha configurado como persona, más allá del ejercicio profesional de su interpretación, durante los casi veinte años de recorrido en el oficio. La interpretación de la lengua de signos es una profesión muy desconocida, donde las intérpretes estamos llamadas a ser vistas (lengua viso-gestual), pero no a ser protagonistas, manteniendo un plano de discreción en el ejercicio de nuestra labor.
"Interpretar" significa actuar, pero también, acometer el proceso discursivo que traslada diálogos de una lengua a otra. En esta andadura mía como intérprete de LSE, me reencontré con el teatro allá por 2016. La profesora de mi "escuelita" de teatro amateur me decía que no temiera la escena, porque en realidad yo llevaba mucho tiempo "interpretando". Sin embargo, cuando llegué a la ESAD de Sevilla, mi profesora de Interpretación actoral precisó que "aquello" que yo pensaba no era técnicamente "interpretar".
Esa puntualización técnica, inmersa en su ambigüedad, fue el pistoletazo de salida para la elección de mi tema en el TFG, pues donde mi profesora veía diferencias, yo quería encontrar puntos de contacto, ya que, no en vano, ambas profesiones comparten el mismo vocablo. El deseo de ahondar en las sensaciones de la práctica de ambas disciplinas fue el germen del análisis contrastivo que abordé entre la interpretación actoral y la interpretación de la lengua de signos.
¿Qué es interpretar? ¿Es lo mismo, en esencia, interpretar a lengua de signos que actuar, en tanto que en ambas tareas se porta un mensaje ajeno, sobre el cuerpo propio y ante la mirada de otros (ojos)?. Mi bagaje como intérprete y las impresiones escénicas me decían que había algo de comunión.
Quería desentrañar los procesos psicofísicos subyacentes en ambas tareas. La parte introductoria del trabajo realizaba una revisión bibliográfica sobre la definición de cada actividad y posteriormente las ponía en relación, con estudios contrastivos publicados entre teatro e interpretación de lenguas (orales, no de signos).
Para plantear el bloque central, contaba de inicio con dos entidades matrices: cuerpo y comunicación. Este binomio confluyente en ambas disciplinas sustentó el grueso del trabajo. Después, concreté las variables de análisis teniendo en cuenta, en primer lugar, que tanto el teatro como la interpretación de lenguas son actos comunicativos y, en segundo lugar, atendiendo a las dimensiones físicas inherentes en ambos casos: cuerpo, espacio y tiempo. Extraje así siete variables de análisis. Su comparativa arrojó coincidencias plenas en ambas tareas, otras, fueron parciales y otras, disidencias totales.
El estudio ofreció una relectura sobre los términos de fidelidad y neutralidad, asociados tradicionalmente al ejercicio de la interpretación de la LSE y validó la dimensión creativa de la tarea, refrendando la idea de que las profesionales del ámbito no somos meros "puentes de comunicación". La coincidencia parcial de variables observada invita a un estimulante diálogo entre disciplinas, en pro del enriquecimiento de cada actividad.
Hoy por hoy, no obstante, persiste el temor a la mirada externa. Enfrentar el cuestionamiento experto me inquieta, pero creo que el esfuerzo habrá merecido la pena, aunque todo resulte motivo de una amplia refutación. Nunca la negación fue rechazada en la ciencia.
Reservé el apunte cómico para el final: en mayo de 2024 tomé la decisión de abandonar mi TFG, firmemente. Menos mal que alguien me recordó la virtud del término medio. Y sacar brillo, al son del trabajo.
Enhorabuena al alumnado premiado en otras categorías y enseñanzas. Admiración por quien ama las cosas y se entrega.