Industrias Alimentarias en la Serranía de Ronda: aprender con las manos, crecer con el territorio - Revista Andalucía Educativa
Andalucía Educativa
Abril 2026- 2026
- Febrero
- Formación Profesional
Industrias Alimentarias en la Serranía de Ronda: aprender con las manos, crecer con el territorio
En la Serranía de Ronda, la alimentación no es solo un sector productivo: es una forma de entender el mundo. El vino, el aceite, los quesos, los embutidos o el pan no son únicamente alimentos, son la memoria de un territorio que ha sabido conservar su esencia mientras se abre a nuevas oportunidades. En este paisaje donde la tradición convive con la innovación, la Formación Profesional del IES Pérez de Guzmán ha encontrado un lugar propio: una FP que nace del territorio y vuelve al territorio, que aprende con las manos y crece con el entorno que la rodea.
El alumnado que llega a estas enseñanzas descubre pronto que aquí no se estudia desde la distancia. Se aprende tocando, oliendo, probando, midiendo, observando. El obrador del centro es un primer ejemplo: un espacio donde el pan se amasa desde cero, donde se elaboran embutidos, conservas o productos de repostería, y donde cada proceso enseña algo que ningún libro puede transmitir por sí solo. La práctica diaria se complementa con visitas a empresas de la comarca que representan la diversidad del sector: desde la tradición repostera de Confitería DAVER hasta la elaboración cárnica de Productos Mainco y Embutidos Icarben, pasando por la maestría quesera de Queserías El Tajo. En cada una de ellas, el alumnado observa cómo el oficio se convierte en producto y cómo la tradición se adapta a las exigencias actuales.
El territorio también se convierte en aula cuando el aprendizaje gira en torno al aceite y al vino, dos pilares de la identidad rondeña. El viñedo experimental del propio centro, las almazaras y las bodegas de la zona permiten comprender los procesos desde su origen. En las visitas a Aceites Molino Don Félix, o La Organic, el alumnado presencia la extracción del aceite y el control de su calidad. En bodegas como Doña Felisa o La Melonera, descubren cómo se elaboran vinos blancos, tintos y rosados, y cómo conviven la tecnología y la herencia cultural en cada decisión enológica.
La vitivinicultura, un sector en plena expansión en Ronda, ofrece un escenario especialmente fértil para quienes desean unir ciencia y tradición. En los laboratorios del centro se analizan fermentaciones, se estudian microorganismos, se diseñan procesos enológicos y se practica la cata profesional. En bodegas como Joaquín Fernández o Bad Man, el alumnado vive la vendimia, la crianza y la comercialización desde dentro, entendiendo que cada vino es un equilibrio entre técnica, intuición y territorio.
La mirada más técnica del sector se desarrolla en los estudios de Procesos y Calidad, donde se aprende a garantizar la seguridad alimentaria, a controlar líneas de producción, a realizar análisis microbiológicos y físico-químicos, a implantar sistemas APPCC o a supervisar auditorías. Es un trabajo silencioso pero imprescindible, que sostiene la confianza del consumidor y que abre puertas a un mercado en constante crecimiento.
A lo largo de todos estos ciclos, la innovación y el emprendimiento funcionan como motores que conectan la creatividad del alumnado con las necesidades reales del sector. Se diseñan nuevos productos, se crean marcas y envases, se participa en ferias gastronómicas, se colabora con otras familias profesionales y se simulan proyectos empresariales que permiten imaginar futuros posibles. La FP Dual refuerza esta conexión con el tejido productivo: bodegas como Descalzos Viejos o Huerto de la Condesa, almazaras como la Cooperativa Almazara de Ronda, industrias cárnicas, panaderías y laboratorios se convierten en espacios de aprendizaje donde el alumnado descubre el ritmo real del trabajo y encuentra oportunidades de inserción laboral.
La dimensión internacional añade una capa más a esta experiencia. Las movilidades Erasmus+ y las inmersiones lingüísticas en Portugal o Malta permiten que la esencia de la Serranía viaje fuera de sus fronteras y regrese enriquecida. El territorio se abre al mundo, y el mundo se asoma a la Serranía, generando un intercambio que fortalece la identidad local y amplía los horizontes del alumnado.
Todo este recorrido demuestra que la Formación Profesional en entornos rurales puede ser una herramienta poderosa para transformar el territorio. Forma profesionales cualificados, impulsa sectores estratégicos, fija población joven y refuerza la identidad cultural. En el IES Pérez de Guzmán, aprender una profesión es también aprender un lugar: comprender su historia, su economía, su paisaje y su potencial.
Aquí, la FP no solo enseña a elaborar alimentos. Enseña a crecer con el territorio, a cuidarlo y a proyectarlo hacia el futuro. Y en ese proceso, la Serranía de Ronda encuentra en su juventud una nueva forma de continuidad: manos que aprenden, manos que crean, manos que mantienen vivo un legado que sigue evolucionando.