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Donde la escuela abre puertas: el testimonio de la familia Serrano Márquez

En El Torrejón, un barrio de la provincia de Huelva, tantas veces señalado desde fuera y tantas veces sostenido desde dentro, la educación se ha convertido en una forma de resistencia cotidiana. Entre recuerdos de dificultades, silencios que pesan y esfuerzos que no siempre se ven, la familia Serrano Márquez ha construido un camino donde el estudio no es solo una obligación escolar, sino una apuesta por el futuro. Su historia, marcada por barreras y también por encuentros luminosos con docentes y centros que sí abrieron puertas, revela cómo una familia puede transformar la adversidad en impulso y cómo un barrio puede encontrar esperanza en la educación de sus hijos.
viernes 27/03/2026
Vestíbulo del IES La Marisma de Huelva
Vestíbulo del IES La Marisma de Huelva

Por César López Perea, corresponsal de la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y de Universidad, Investigación e Innovación en Huelva. Fotografía del centro: Carmen Almansa, docente del IES La Marisma. Fotografía familiar: Archivo fotográfico de la familia Serrano Márquez.

"En Huelva, existe un barrio con una carga emocional abundante de desconfianzas y estereotipos. Allí la vida no siempre ha sido fácil, es más, no es fácil casi nunca. Sus calles han conocido las dificultades que acompañan a muchos barrios modestos: el desempleo, la falta de oportunidades, la manipulación social o el peso de los prejuicios que a veces llegan desde fuera y que se atosigan en su historia.

Pero El Torrejón, en Huelva, también es un lugar donde la esperanza se construye cada día. Entre bloques y plazas, los vecinos han aprendido a sostenerse unos a otros, a organizarse, a cuidar de los suyos y a defender la dignidad de su barrio. Las asociaciones vecinales, los centros educativos y las familias han ido tejiendo una red invisible de apoyo que convierte los problemas en retos compartidos.

En el barrio hay de todo, incluida una multiculturalidad incipiente en los últimos años de la que se aprende de manera interesante, y por supuesto centros sociales y educativos que forman y transforman la realidad en oportunidades. Aquí la presencia de las familias se convierte en una actuación imprescindible para lo que debe ser la evolución lógica del futuro de los más jóvenes de la zona. La familia Serrano Márquez es el ejemplo perfecto de cómo la actitud que involucra a los padres en la educación de sus hijos es de un alcance altamente importante.

Sus hijos Pablo (2004) y José Mari (2008) son el reflejo de una etapa de dedicación plena de sus padres, un equipo en el que las preferencias siempre estuvieron claras. El concepto tradicional de familia se ha disparado en decenas de formas debido a los numerosos cambios sociales y nos hemos ido adaptando con los tiempos a focalizar los conceptos educativos a estas nuevas estructuras familiares. Aun así, se sigue manteniendo una figura cotidiana que se repite en muchos barrios de carácter más populares.

Merchi Márquez García dejó atrás sus ocupaciones laborales para dedicar todo su tiempo y esfuerzos a sus hijos, viviendo en todo momento y participando de todas las actividades de los centros por los que pasaron. Y David Serrano ejerció como persona que proveía de las necesidades del día a día en la casa familiar. Todo el entorno se focalizó de manera "clásica" con todas las dificultades que se presentan en el desarrollo y evolución de nuestros propios hijos.

Hace unos días mantuvimos un conversación agradable y distendida desde la distancia que dan los años o los cursos, dependiendo de como se mire, con una familia plena de satisfacción por lo que el sistema educativo ha hecho por sus hijos, pero contado desde todas las trabas, inconvenientes y dificultades por las que han atravesado. Entre instantes de alegrías y otros de lágrimas, se fueron desgranando sensaciones positivas y negativas de tantos y tantos momentos, de todas sus circunstancias y sobre todo de las satisfacciones que terminaron llegando. Aquí podemos observar cómo una perspectiva familiar se impone ante una serie de rasgos positivos que han retroalimentado en la educación de los hijos.

Familia Serrano Márquez


En la actualidad Pablo, el hijo mayor, ya con veintiún años se ha incorporado al mundo laboral, y Jose Marí sigue con su formación en otro centro de formación profesional pero con un gran vínculo con el IES La Marisma, el instituto del barrio que ha dado tantas respuestas a alumnos de la zona proporcionándoles una base sobre la que construir un futuro desde la educación y la formación. Merchi y David viven agradecidos al centro y a sus profesores, pero su principal apuesta fue la que hicieron cuando sus hijos comenzaron sus diferentes etapas educativas solo y exclusivamente por ellos.

¿Qué significa para ustedes que sus hijos estudien?

Es lo más importante que tienen que hacer en su vida, porque lo que estudien será lo que se encuentren en su futuro.

¿Qué expectativas tienen sobre su trayectoria educativa? 

Que lleguen a lo más alto que puedan, sin exigirles únicamente por las calificaciones ni les condicionemos hacia la elección de sus profesiones.

¿Cómo se han sentido sus hijos en el colegio o instituto? 

Ahora es estupendo, porque en el pasado lo han pasado mal, pero en la actualidad disfrutan mucho de su centro.

¿Cómo describirían la relación de sus hijos con el profesorado?

Los profesores son extraordinarios; se puede decir de ellos que son los mejores que se han encontrado.

¿Se sienten escuchados y comprendidos en el centro?

Sí, totalmente. Son personas empáticas y buenas. Dentro del centro actúan casi como padres, hablan mucho con ellos y les ayudan a comprender muchas de las cosas que pueden suceder en la vida y a afrontar los problemas.

¿Han encontrado dificultades o barreras en el ámbito escolar?

En el antiguo colegio tuvimos muchas barreras; era como topar contra un muro. Con el tema del bullying nunca se quiso reconocer y no abrieron nunca un protocolo por ser un centro de referencia. En cambio, en la etapa de la secundaria fue todo lo contrario: han abierto puertas y ofrecido soluciones.

¿Cómo ha sido la comunicación con el centro educativo?

Hay una comunicación mutua estupenda, respetuosa y amable.

¿Qué aspectos creen que la escuela podría mejorar en su relación con la familia?

Pienso que deberían hacerse reuniones conjuntas de padres para que todos nos conozcamos mejor, acercando las familias más a los centros educativos. Eso sería lo único a destacar como propuesta.

¿Cómo viven sus hijos su identidad cultural en el entorno escolar?

Al ser un instituto público, hay mucha diversidad cultural y todos se respetan como compañeros y, en algunos casos, incluso como amigos.

¿Qué ayudaría a que la escuela fuese más inclusiva y respetuosa con su cultura?

Celebran días dedicados a distintas culturas, por ejemplo: el día de la cultura romaní, el día de la cultura árabe, el día de los países del este o el día de la comunidad sudamericana, entre otros.

¿Participan sus hijos en actividades formativas extraescolares?

Sí, los alumnos participan en todas las actividades que se desarrollan en el instituto y nosotros, como padres, siempre los apoyamos y colaboramos cuando es posible.

¿Cómo valoran la formación profesional o los estudios superiores?

Ellos tienen que estudiar lo que les gusta, no lo que queramos nosotros. Deben ser felices con lo que decidan estudiar para su futuro.

¿Qué apoyos consideran necesarios para que los jóvenes puedan continuar estudiando?

Las notas de corte deberían bajar; eso es lo más importante porque hay niños que no pueden estudiar lo que desean. No pueden acceder a lo que les gusta por no llegar a la nota, incluso esforzándose, y luego se desmotivan.

¿Cómo imaginan el futuro educativo y profesional de sus hijos/as?

Creo que llegarán lejos. Son niños a los que hemos educado en el respeto, la educación, los buenos modales y con muchos valores, y pienso que llegarán a ser lo que quieran ser.

¿Hay algo más que les gustaría compartir sobre la educación en su familia?

Hay que educar a los hijos con buenos valores para que sean buenas personas. En mi familia estamos criados bajo el amor, el cariño, el respeto y la educación, y eso siempre te lleva a ser una gran persona, alguien a quien los demás recuerdan con cariño y que está ahí para ayudar a quienes lo necesitan.

 

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