Representar el pasado en el aula: Dramatización histórica y recreación artística como metodologías activas en Educación Secundaria - Revista Andalucía Educativa
Andalucía Educativa
Junio 2026- 2026
- Mayo
- Monográficos
Representar el pasado en el aula: Dramatización histórica y recreación artística como metodologías activas en Educación Secundaria
Introducción. Punto de partida y metodología
En muchas aulas, la Historia y la Historia del Arte siguen siendo percibiéndose por parte del alumnado como materias asociadas a la memorización de fechas, acontecimientos, estilos, autores o personajes. Sin embargo, aprender estas disciplinas implica mucho más que acumular información: supone comprender procesos, interpretar contextos, analizar imágenes, relacionar causas y consecuencias, y acercarse a la manera en que vivieron, pensaron, crearon y actuaron las personas de otras épocas. Desde esta perspectiva, la didáctica de las Ciencias Sociales viene insistiendo desde hace tiempo en la necesidad de incorporar metodologías activas que permitan al alumnado participar de forma real en la construcción de su aprendizaje.
En este marco, la dramatización histórica y la recreación de obras artísticas ofrecen posibilidades especialmente valiosas, pues convierten al alumnado en agente activo del proceso de aprendizaje, al situarlo ante la necesidad de investigar, interpretar, comunicar y representar contenidos vinculados con el pasado. La enseñanza deja así de apoyarse exclusivamente en la explicación verbal o en el estudio teórico, para abrirse a formas de trabajo en las que el conocimiento se construye también mediante la experiencia, la imagen, la palabra, la creatividad y la colaboración.
En el caso de la Historia, la dramatización permite acercar al alumnado a procesos, conflictos y personajes desde una comprensión más profunda y vivencial. Al representar una situación histórica concreta, los estudiantes deben documentarse, contextualizar los hechos, adoptar perspectivas diversas, elaborar discursos y comprender las tensiones propias de cada época. Ello favorece la empatía histórica, la argumentación, la expresión oral y el aprendizaje significativo. En la Historia del Arte, por su parte, la recreación de obras pictóricas exige observar con detenimiento, interpretar códigos visuales, analizar la composición, comprender el contexto histórico y artístico y traducir todo ello a una producción propia. De este modo, la creatividad no sustituye al conocimiento, sino que se apoya en él y lo refuerza.
Ambas líneas de trabajo pueden entenderse, por tanto, como manifestaciones complementarias de una misma orientación metodológica: la representación del pasado como estrategia didáctica.
Cinco experiencias interdisciplinares en el IES Los Colegiales de Antequera
Las experiencias que se presentan a continuación comparten una misma idea de fondo: utilizar la representación del pasado como herramienta didáctica para hacer más vivo, participativo y significativo el aprendizaje de la Historia y de la Historia del Arte. Todas ellas se desarrollaron en el IES Los Colegiales de Antequera entre 2020 y 2026 y se integraron en proyectos de carácter interdisciplinar, en los que, desde distintas materias, se construyeron propuestas educativas basadas en la investigación, la creatividad, la recreación, la representación y el trabajo cooperativo.
El origen de las mismas estuvo en el contexto de la enseñanza no presencial derivada del confinamiento COVID-19. En aquel momento se diseñó un proyecto dirigido al alumnado de la ESO, basado en la investigación sobre artistas, estilos y contextos históricos, con la elaboración de fichas y materiales digitales que garantizaban una comprensión rigurosa previa a la recreación. En el proyecto también estuvo presente la perspectiva de género al visibilizar a mujeres artistas. En una segunda fase se abordó la recreación fotográfica de los cuadros seleccionados, lo que exigió observar con detalle la composición, la postura, la iluminación, el vestuario y el simbolismo, favoreciendo un aprendizaje activo, creativo y experiencial. La propuesta integró metodologías activas y el uso de herramientas digitales para la elaboración de fichas, ejes cronológicos, museos virtuales y productos audiovisuales. El resultado fue difundido a través un vídeo, un museo virtual, ejes cronológicos y publicaciones en entornos digitales del centro. Todo ello favoreció la motivación del alumnado, así como la implicación de sus familiares, con quienes compartían aquella situación tan anómala.
El regreso a las aulas, durante el curso 2020-2021, fue un momento especialmente delicado, al retomarse la actividad presencial con mucho miedo y precauciones. En ese contexto, se decidió aprovechar la exitosa experiencia del año anterior y se planteó una actividad enmarcada en la semana cultural que contara con la participación de varios profesores y un grupo reducido de alumnado. Se decidió tomar como punto de partida la conmemoración de la primera circunnavegación de la Tierra, protagonizada por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano (1519-1522). De nuevo, los alumnos llevaron a cabo investigaciones sobre el tipo de embarcaciones de la expedición, los instrumentos náuticos y visualizaron documentales que dieron lugar a una exposición de trabajos pabellón del instituto: desde un libro colaborativo de Pigafetta, uno de los navegantes de esa expedición, a la recreación de cartas de los principales marineros del momento o a la elaboración de portulanos. Con todo, el acto más simbólico fue la recreación del juramento de Magallanes en el monasterio de Santa María de la Victoria, Sevilla, antes de su partida hacia las Islas de las Especias, actuales Molucas.
Precisamente por ese carácter todavía limitado, propio de un momento de vuelta progresiva a la normalidad, la experiencia tuvo un valor especial: permitió recuperar el trabajo compartido, devolver al aprendizaje una dimensión más vivida y reforzar el vínculo entre profesorado y alumnado a través de una propuesta histórica, cultural y creativa.
A partir de aquella primera experiencia, las dramatizaciones históricas comenzaron a consolidarse en nuestro centro como una línea de trabajo didáctica cada vez más definida. Además, la definitiva vuelta a la normalidad permitió que progresivamente se incrementara el número de participantes y que la experiencia tuviera cada vez un carácter más interdisciplinar.
Eso ya quedaría patente en la dramatización de 2024, donde se recreaba el ritual del homenaje en la corte de Enrique II Plantagenet y Leonor de Aquitania, a partir del cuadro The Accolade (La investidura), del pintor prerrafaelita inglés Edmund Blair Leighton, dentro de un proyecto titulado El conocimiento a través de la pintura, que aunaba la historia, la ciencia, la tecnología y el arte, utilizando la pintura como nexo común entre las distintas actividades y exposiciones organizadas en el centro.
En el año 2025 llegaría la tercera de estas dramatizaciones, enmarcada en un proyecto interdisciplinar sobre el Mediterráneo. La propuesta se articuló en torno a una simulación de la Asamblea ateniense (Ekklesía), situada en el año 431 a. C., en los inicios de la Guerra del Peloponeso. La escena recreaba una reunión decisiva en la colina de la Pnyx, en la que los ciudadanos de Atenas debían debatir y votar si convenía mantener una postura firme frente a Esparta, aun a riesgo de una guerra, o priorizar la paz a costa de renunciar a parte de sus principios políticos. De este modo, la actividad permitió acercar al alumnado al funcionamiento de la democracia ateniense, a sus mecanismos de debate y votación, así como a las tensiones políticas, militares y sociales propias del mundo griego clásico y también los límites de aquella democracia, en la que no todos los habitantes de la polis disfrutaban de los mismos derechos de participación. Los estudiantes asumieron personajes diversos y relevantes dentro de la simulación -ciudadanos, artesanos, comerciantes, agricultores, soldados, aristócratas, mujeres atenienses, metecos, filósofos, hoplitas o sacerdotisas-, defendiendo posturas contrapuestas y argumentando desde intereses sociales distintos. En resumen, la dramatización convirtió al alumnado en verdadero protagonista del proceso, favoreciendo la argumentación, la empatía histórica, la expresión oral y el aprendizaje cooperativo, aspectos especialmente valiosos en este tipo de metodologías activas.
La cuarta dramatización, realizada en marzo de 2026, se centró en la Revolución Francesa, pero no solo como un episodio decisivo del pasado, sino como un proceso histórico cuyas ideas siguen estando muy presentes en el mundo actual. De ahí el propio título de la representación: La Revolución Francesa: Presente y Futuro, que subrayaba desde el inicio la voluntad de relacionar la Ilustración y la Revolución con conceptos fundamentales de nuestra sociedad, como la razón, los derechos humanos, la democracia, la separación de poderes, el liberalismo o la soberanía nacional.
En este caso, la dramatización se articuló en varios escenarios sucesivos que permitían recorrer de forma visual, narrativa y participativa algunos de los momentos y espacios más significativos del proceso revolucionario, desde la Enciclopedia y la Ilustración, pasando por la Asamblea Nacional a la proclamación de los principios recogidos en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano o la recreación simbólica de la toma de la Bastilla. De este modo, el alumnado no solo se acercaba a los hechos, sino también al clima de cambio político, social e ideológico que hizo posible la revolución.
Uno de los aspectos más destacables de esta experiencia fue, de nuevo, su carácter interdisciplinar, con la participación de profesores y profesoras de distintos departamentos junto a más de 40 alumnos y alumnas de varios niveles educativos, con la asunción de papeles históricos muy diversos que permitieron trabajar los principios recogidos en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de una forma mucho más cercana y clara, así como la comprensión de ideas políticas complejas y la reflexión sobre conceptos como la libertad, la igualdad, la soberanía nacional o los derechos ciudadanos para mostrar al alumnado que muchas de las ideas nacidas en aquel contexto siguen siendo hoy principios básicos de nuestras democracias.
La Historia como metodología activa
Lejos de quedar reducidas a actividades puntuales o a una simple representación final, las experiencias desarrolladas han demostrado su capacidad para transformar contenidos históricos, artísticos y culturales complejos en experiencias comprensibles, vividas y compartidas por el alumnado. Cuando los estudiantes investigan un personaje histórico, preparan un discurso, ensayan una intervención o defienden una postura en una asamblea ateniense, una ceremonia feudal o un proceso revolucionario, dejan de situarse ante la Historia como meros receptores de información y pasan a implicarse en ella de una forma mucho más activa. Del mismo modo, cuando observan una obra de arte, analizan su composición, investigan su autoría y su contexto, y la recrean con medios propios, el patrimonio artístico deja de percibirse como una imagen lejana o estática y se convierte en una realidad interpretada, reconstruida y dotada de sentido.
Asimismo, estas experiencias han mostrado una especial capacidad para conectar los contenidos curriculares con problemas, valores y debates de mayor alcance. Además, su repetición en el tiempo ha permitido su ampliación, incorporando más alumnado y profesorado. Al enmarcarse en proyectos interdisciplinares, dejan de ser actividades aisladas para convertirse en prácticas educativas con identidad propia, integradas, además, en la vida del centro.
En definitiva, estas prácticas poseen un notable potencial para renovar la enseñanza de la Historia y la Historia del Arte con una combinación de rigor, participación activa, creatividad, trabajo cooperativo, educación emocional, educación patrimonial e interdisciplinariedad, demostrando que el pasado puede convertirse en una herramienta educativa viva, cercana y cargada de sentido.