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Información básica

La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, que se manifiesta en forma de crisis inesperadas y espontáneas, desencadenadas por una actividad eléctrica excesiva de un grupo de neuronas hiperexcitables. Tiene su origen en unos cambios breves y repentinos del funcionamiento del cerebro y es un trastorno con muchas causas posibles.

La crisis epiléptica es la manifestación mas frecuente de la enfermedad; producen una alteración momentánea del funcionamiento cerebral, por una descarga súbita y desproporcionada de los impulsos eléctricos de las células del cerebro. Esta descarga puede afectar únicamente a una parte del cerebro (crisis parciales o focales) o comprometer a todo el cerebro (crisis generalizadas).

Las crisis generalizadas pueden manifestarse con pérdida brusca de conocimiento con caída al suelo, contractura de los músculos de las extremidades y de la cara seguidas de sacudidas rítmicas. En personas menores y adolescentes, las crisis se presentan con una pérdida de conocimiento, sin caída al suelo ni convulsiones, de segundos de duración, con rápida recuperación.

Las crisis parciales pueden presentarse de muy diversas maneras, con sensaciones subjetivas extrañas o difíciles de describir o con fenómenos auditivos, visuales, sensación de hormigueo, etc. Los síntomas pueden aparecer en forma aislada o dar paso a una pérdida de conocimiento con movimientos automáticos de la boca, de las manos o de otra parte del cuerpo. En otras ocasiones las crisis parciales pueden presentarse con sacudidas de una extremidad o de la mitad de la cara, sin pérdida de conocimiento.

Existen otras manifestaciones de crisis menos frecuentes y además, una persona puede presentar más de un tipo de crisis. La forma más típica se presenta con movimientos de las 4 extremidades, tipo sacudidas; pérdida de conciencia y del control de esfínteres, dura segundos o algunos minutos, si persiste se llama estado epiléptico. Otras formas son las llamadas ausencias, frecuentes en la infancia.

Otros signos de alarma que avisan que se está produciendo una crisis epiléptica pueden ser:

  • Períodos de confusión mental.
  • Comportamientos infantiles repentinos.
  • Movimientos como el de masticar alimentos sin estar comiendo, o cerrar o abrir los ojos continuamente.
  • Debilidad y sensación de fatigas profundas.
  • Períodos de “mente en blanco”, en los que la persona es incapaz de responder preguntas o mantener una conversación.
  • Convulsiones.

La posibilidad de controlar bien a un paciente epiléptico, incluso por completo, es alta, de un 80–85 % de los casos, e incluso, al cabo de unos años, es posible la supresión completa de la medicación.

La mayoría de los ataques epilépticos son de breve duración y rara vez necesitan de asistencia médica inmediata. Es importante conocer qué debe hacerse y qué no debe hacerse, en el caso de una crisis epiléptica generalizada. Uno de los temores de los profesionales de los centros educativos, es que exista algún riesgo de perder la vida o de sufrir un daño importante durante una crisis; cuando esto rara vez ocurre.

Las convulsiones febriles son relativamente frecuentes, por lo que se ha de  llevar la medicación de rescate( siempre que sea necesaria y de acuerdo con lo prescrito por el médico) al centro escolar.

La actividad física es buena para la salud. Existen estudios sobre los efectos benéficos que el ejercicio físico tiene sobre la prevención, el control y la reducción de  las crisis epilépticas.
No obstante, es importante recordar medidas de seguridad como disminuir factores de riesgo como el grado de excitación o el estrés que puede ocasionar en una persona una competición, favoreciendo deportes colectivos, por ejemplo.

En cuanto a actividades que se realicen fuera del centro, los niños con epilepsia han de participar de todas las actividades, aunque sí es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Supervisar al alumno o alumna de manera adecuada.
  • Planificar la actividad, teniendo en cuenta que las actividades como las acampadas o actividades al aire libre son recomendables. Otras como la natación requieren de supervisión constante. Algunas, como la escalada, no son aconsejables. Las actividades como el cine o el teatro habrán de valorarse solo en casos de epilepsia fotogénica.
  • Revisar de forma anticipada  las características físicas del espacio en el que se va a desarrollar la actividad (seguridad, barreras, escaleras, si hay elementos peligrosos con los que se pueda golpear si se cae al perder la conciencia, etc.)
  • Cuando la actividad requiere dormir fuera, es necesario preparar: medicinas, teléfono móvil con números de contacto, teléfono del hospital más cercano, etc. Así como también es conveniente tomar conciencia de la importancia de controlar factores como  la falta de sueño, la regulación en los horarios o la fatiga.

Para saber más

Nodo: sv0205.ced.junta-andalucia.es
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