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La importancia de la Biblioteca escolar y las programaciones: una reflexión desde la Educación secundaria

BIBLIOTECAS Y PROGRAMACIONES
Ester Trigo Ibáñez
Universidad de Cádiz
ester.trigo@uca.es

La formación de lectores es una preocupación recurrente en la sociedad, en general, y en el ámbito educativo, en particular. Por ello, son numerosos los estudios dedicados a analizar el estado de la cuestión en cuanto a la formación lectora y literaria se refiere (Ballester, 2015). Estos estudios recogen perspectivas diversas y ofrecen una visión muy completa pues se afrontan desde diferentes prismas, lo que nos ayuda a componer una visión holística de la situación. Entre los principales focos de atención, destacamos los siguientes:

a) Estudios dedicados al papel de los docentes como agentes mediadores (Cerrillo, Larrañaga y Yubero, 2002),

b) aquellos que analizan la concepción de lectura y formación de lectores de los estudiantes de magisterio (Juárez-Calvillo, 2019),

c) los que describen la contribución de la formación inicial y permanente del profesorado para forjar lectores (Trigo, 2016),

d) los que aportan propuestas para la familia y la escuela (Willigham, 2016),

e) aquellos que se centran en la competencia lectora y literaria de los estudiantes (Romero, Trigo y Moreno, 2018),

f) o los que analizan el papel de la biblioteca escolar en el desarrollo curricular (Cremades y Jiménez, 2015; Santos-Díaz, 2017).

Habida cuenta de la importancia otorgada a la formación de lectores, entre otras cuestiones, la comunidad investigadora se ha venido preguntando “cómo es posible pasar de un lector en formación a un lector autónomo, capaz de desentrañar los entresijos del texto y disfrutar de su lectura” (Romero, Trigo y Moreno, 2018, p. 69). En nuestra opinión, es aquí donde las bibliotecas escolares cobran un papel protagonista pues han sido concebidas como centro de recursos para la enseñanza y el aprendizaje, pues, como señala Santos-Díaz (2017, p. 37):

“Constituyen un espacio para la lectura y la provisión de recursos informacionales, para la puesta en marcha de programas y proyectos, para la generación de redes entre familias, alumnado y profesorado y para el apoyo y refuerzo de las diferentes áreas del currículo. En definitiva, un lugar de encuentro abierto a la comunidad educativa que permite el desarrollo de competencias informacionales y el acceso a la cultura desde diversos prismas.”

Para su correcta dinamización, en la Comunidad Autónoma de Andalucía ha sido muy efectiva la creación de las redes profesionales provinciales de bibliotecas escolares a la que tiene la obligación de incorporarse y participar activamente cada persona responsable de una biblioteca escolar según lo dispuesto en las instrucciones de 24 de julio de 2013, de la Dirección General de Innovación Educativa y Formación del Profesorado sobre la Organización y funcionamiento de las bibliotecas escolares de los centros docentes públicos que imparten Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria. Como se aprecia, estas redes suponen una valiosa herramienta de información, interconexión, apoyo, comunicación, asesoramiento y cooperación entre el profesorado responsable de las bibliotecas de los centros educativos andaluces. Estas posibilitan, entre otros aspectos, la autoformación del profesorado y el enriquecimiento mutuo al compartir las experiencias vividas en los centros educativos.

Desde esta perspectiva, resulta evidente que sin el apoyo de la Administración difícilmente se podrá avanzar en la formación de lectores autónomos y competentes. Por ello, centrándonos en Andalucía y, en concreto en la Educación Secundaria Obligatoria, escenario en el que hemos desempeñado nuestra labor docente durante tres lustros, apreciamos que el marco legal –manifiesto, en primera instancia en la Orden de 14 de julio de 2016 por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad Autónoma de Andalucía, se regulan determinados aspectos de la atención a la diversidad y se establece la ordenación de la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado–, en el área de Lengua Castellana y Literatura, dentro de su cuarto bloque de contenido, dedicado a la educación literaria, recoge el plan lector e insta al profesorado a programar acciones encaminadas a la progresiva utilización de la biblioteca como espacio de lectura e investigación.

Pero más allá del área de Lengua Castellana y Literatura, todo docente que desempeñe su labor profesional en la Junta de Andalucía debe ser conocedor del Decreto 327/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria. En concreto, el artículo 29, dedicado a las programaciones didácticas, en sus apartados 3, 4 y 5 recoge lo siguiente:

  • (3) En educación secundaria obligatoria las programaciones didácticas de todas las materias y, en su caso, ámbitos incluirán actividades en las que el alumnado deberá leer, escribir y expresarse de forma oral.
  • (4) Las programaciones didácticas de las distintas materias del bachillerato incluirán actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y la capacidad de expresarse correctamente en público.
  • (5) Las programaciones didácticas facilitarán la realización, por parte del alumnado, de trabajos monográficos interdisciplinares u otros de naturaleza análoga que impliquen a varios departamentos de coordinación didáctica.

De acuerdo con esta idea, los docentes no solo deben garantizar que sus discentes desarrollen el hábito lector y la competencia en comunicación lingüística, sino que, además, deben lograr que, paulatinamente puedan acceder a la información necesaria de manera autónoma, que sean capaces de gestionarla y, en última instancia, que desarrollen una actitud crítica ante la lectura.

Como se ha expuesto, la Administración Andaluza ha cumplido su cometido proporcionando oportunidades reales a los centros escolares, no solo con la creación de redes de bibliotecas, sino también con una amplia oferta de planes y programas de innovación, entre los que destacan el Proyecto Lingüïstico de Centro1 y ComunicA2. Sin embargo, aún queda un largo trecho que recorrer pues para lograr cumplir con este cometido es necesario contar no solo con un marco legal de referencia que posibilite el trabajo coordinado e interdisciplinar –pues no olvidemos que el papel lo soporta todo–, sino también es preciso contar con recursos materiales que permitan que la biblioteca escolar se erija como la piedra angular para el desarrollo del currículum. Así, desde nuestro punto de vista, una biblioteca escolar debería ser un elemento esencial para la coordinación horizontal y vertical de los procesos de enseñanza y, por ello, tendría que contemplar, al menos, los siguientes objetivos:

  • Formar parte efectiva del proyecto educativo del centro, con un reflejo tangible en el proyecto curricular. Es decir: garantizar que en todas las programaciones didácticas se haga explícito el uso de la biblioteca.
  • Desarrollar actividades que contribuyan a desarrollar el hábito lector de todos los miembros de la comunidad educativa.
  • Programar momentos en los que se realicen experiencias dentro de la biblioteca escolar: talleres de creación literaria; conocimiento de los recursos que se ofertan; manejo de la información para el aprendizaje; disfrutar de la lectura.
  • Garantizar que los miembros de la comunidad educativa utilizan con paulatina autonomía los recursos ofrecidos por la biblioteca.
  • Organizar actividades, en las que participe toda la comunidad educativa que estimulen la conciencia social y la sensibilización cultural y artística.

Para lograr desarrollar con éxito nuestros objetivos estamos convencidos de la necesidad de establecer un tercer espacio de colaboración entre la Universidad y la Escuela. Así, en la línea de lo expuesto por Zeichner (2010) al centrarse en el ámbito de prácticas, Romero y Trigo (2019) y Juárez (2019), al analizar la formación inicial de docentes y sus repercusiones para el ejercicio de la profesión, desde hace años, desde el Departamento de Didáctica de la Lengua de la Universidad de Cádiz venimos al desarrollo, junto con la escuela, acciones que posibilitan una colaboración verdadera y útil. Entre otras, destacamos el impulso y dirección de tesis doctorales que analizan la efectividad de programas como el PLC o ComunicA en la Comunidad Autónoma de Andalucía; organización de acciones formativas en el marco de los Centros del Profesorado en las que participan conjuntamente profesores universitarios y docentes de distintas etapas educativas; asesoramiento por parte del profesorado universitario en el desarrollo de los PLC; participación conjunta en proyectos de i+d+i cuyo foco de atención es la lectura… Como decíamos anteriormente, el camino es largo, pero lo importante es que se ha iniciado… Esperemos haber encontrado la senda hacia Fantasía, el lugar donde todos los deseos se cumplen…

1 http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/proyecto-linguistico-centro

2 http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/lecturas-y-bibliotecas-escolares/comunica

 

Referencias

Ballester, J. (2015). La formación lectora y literaria. Barcelona: Graó.

Cerrillo, P. C., Larrañaga, E. y Yubero, S. (2002). Libros, lectores y mediadores. Cuenca: UCLM.

Cremades, R. y Jiménez, C. (2015). La biblioteca escolar a fondo. Del armario al ciberespacio. Gijón: Ediciones TREA.

Juárez-Calvillo, M. (2019). Influencia de la formación inicial del profesorado en los hábitos lectores y en el concepto de educación literaria. Investigaciones Sobre Lectura, 12, 99-115. DOI 10.37132/isl.v0i12.287.

Junta de Andalucía. Decreto 327/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria. 

Junta de Andalucía. Instrucciones de 24 de julio de 2013, de la Dirección General de Innovación Educativa y Formación del Profesorado sobre la Organización y funcionamiento de las bibliotecas escolares de los centros docentes públicos que imparten Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria.

Junta de Andalucía. Orden de 14 de julio de 2016, por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad Autónoma de Andalucía, se regulan determinados aspectos de la atención a la diversidad y se establece la ordenación de la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado.

Romero, M. F. y Trigo, E. (2019). Entre la realidad y la experiencia en la formación de nuevos lectores. Un análisis del discurso de especialistas más allá de la propia teoría. En C. Tatoj y S. Balches (Coords.). Voces y caminos en la enseñanza de español/LE: desarrollo de las identidades en el aula. (pp.119-137). Uniwersytetu Śląskiego: Wydawnictwo Uniwersytetu Śląskiego.

Romero, M. F., Trigo, E. y Moreno, P. (2018). De la comprensión lectora a la competencia literaria a través de la obra de Eliacer Cansino. Ocnos, 17(3), 68-85. DOI: https://doi.org/10.18239/ocnos_2018.17.3.1776

Santos-Díaz, I. C. (2017). Desarrollo curricular y recursos educativos en las bibliotecas escolares, Investigaciones Sobre Lectura, 7, 36-54.

Trigo, E. (2016). “El papel de la formación inicial y permanente del profesorado para forjar lectores”. RESED, Revista de Estudios Socioeducativos, 14, pp. 66-84.

Willighan, D. T. (2016). Educando niños lectores. Lo que padres y maestros pueden hacer. Madrid: TEEL.

Zeichner, K. M. (2010). Nuevas epistemologías en formación del profesorado. Repensando las conexiones entre las asignaturas del campus y las experiencias de prácticas en la formación del profesorado en la universidad. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 68, 123-149.

 

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