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Las bibliotecas escolares como eje metodológico y curricular de los centros. Introducción

En un primer acercamiento al concepto de “Biblioteca” encontramos la siguiente definición de la RAE:

Del lat. bibliothēca, y este del gr. βιβλιοθήκη bibliothḗkē.

f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.

No obstante, el concepto de biblioteca ha evolucionado notablemente en los últimos años y poco tiene que ver con el que definen los diccionarios. Las bibliotecas han cambiado porque su finalidad ya no es solo adquirir, organizar y exponer sus fondos, sino fundamentalmente facilitar recursos para cubrir las necesidades formativas de las personas que interactúan en ella. Por lo tanto, el enfoque no se centra ya en la colección, sino en las personas y sus necesidades.

En las últimas directrices de la IFLA para las bibliotecas escolares (2015) se las define como un entorno físico y virtual de aprendizaje en el que la lectura, la investigación, la búsqueda, el pensamiento, la imaginación y la creatividad son fundamentales para que el alumnado transforme la información en conocimiento y para su desarrollo personal, social y cultural. Deben centrarse, por tanto, en satisfacer las necesidades de la comunidad educativa.

Tenemos aquí dos elementos clave para entender el concepto de biblioteca escolar:

  • Es un entorno de aprendizaje al servicio del cumplimiento de los objetivos del proyecto educativo.
  • Ya no hablamos de un espacio físico definido, sino de un entorno físico y virtual: la biblioteca se ha expandido más allá de sus muros.

En este sentido, según Osoro, K. (2006) la biblioteca ha de ser el corazón de la escuela, el eje sobre el que gire todo el desarrollo del currículo, el motor del cambio y la mejora, en primer lugar del sistema educativo y, más tarde y como consecuencia, del entramado social en todos los aspectos culturales, éticos y estéticos.

La biblioteca escolar está integrada en el proyecto educativo de los centros, y debe fomentar métodos activos de enseñanza y aprendizaje, y especialmente la autonomía del alumnado en el proceso de aprendizaje. Así, la biblioteca escolar debe favorecer el cumplimiento de todos los objetivos educativos y no sólo de los académicos: transversalidad, igualdad de oportunidades, acceso a la cultura en igualdad de condiciones, y específicamente el fomento de la lectura.

Por todo ello, podemos concebir la biblioteca escolar es un recurso educativo al servicio del currículo y el proyecto educativo del centro y se concibe en la actualidad como un espacio dinámico de recursos y servicios de información que cumple un papel primordial en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y como tal es un instrumento fundamentalmente de índole pedagógica que apoya la labor docente. Tiene que actuar como centro de recursos que favorezca los proyectos interdisciplinares y el trabajo en equipo del alumnado y del profesorado, enriqueciendo la actividad en el aula y facilitando la participación en los programas y proyectos del centro.

La función de la biblioteca es ofrecer los servicios tradicionales, pero con una nueva estructura que sirva de apoyo y compañía a la labor investigadora y docente, ofreciendo una visión diferente de educación y formación.

Desde esta concepción de la Biblioteca Escolar pretendemos profundizar en el presente monográfico en el modo en el que los centros educativos están entendiendo las líneas de trabajo de la misma, posicionando la Biblioteca en un primer plano como eje dinamizador del centro a nivel metodológico y curricular.

En este sentido, Ester Trigo Ibáñez, profesora de la Universidad de Cádiz, nos ofrece una opinión especializada sobre la trayectoria de las Bibliotecas Escolares y de cómo deberían evolucionar los centros para otorgar un papel protagonista a las mismas.

En un contexto eminentemente ligado a la realidad escolar, Vicente Mazón, Director del IES Pablo de Olavide de la Luisiana (Sevilla) nos aporta su visión y experiencia sobre el rol de la biblioteca como eje de transformación didáctica y curricular del centro.

Profundizaremos en todos estos aspectos a través de distintos artículos experiencia que nos ofrecen una visión particular de cómo han ido empoderando la Biblioteca Escolar para convertirla en un elemento de referencia y catalizador de diferentes proyectos e iniciativas que se desarrollan en sus respectivos centros, dinamizando la metodología y el currículo de los mismos.

  • Etapa de Educación Infantil:

-La biblioteca de mi cole: vivir el resultado de una biblioteca al servicio del proyecto educativo del centro. Mª del Carmen Duarte (Jefatura de Estudios del EEI Viento del Sur. Río San Pedro).

  • Etapa de Educación Primaria:

-La biblioteca como eje de una comunidad: Trajano, una ventana al arte. Marta Pérez Martín. Responsable de la BECREA del CEIP Nuestra Señora de las Marismas y coordinadora del PLC (Trajano - Utrera).

-Apoyo a programaciones didácticas desde las BBEE. Loreto Puente López, responsable de biblioteca del CEIP “La Paz” de San José de La Rinconada.

  • Etapa de Educación Secundaria:

-El Plan Lector: un pilar necesario en el Proyecto Educativo de Centro. El fomento de la lectura y su carácter interdisciplinar. Joaquín Fernández Daza. Profesor de Lengua Castellana y Literatura. Integrante del equipo de trabajo del Plan Lector del IES JM Caballero Bonald.

 

  • ¿Qué es (o debe ser) una biblioteca escolar?: Concepto y fases del proyecto. Osoro Iturbe, Kepa (2006) Edita: Fundación Alonso Quijano para el fomento de la lectura (Málaga, España)
  • Directrices de la IFLA para bibliotecas escolares (segunda edición revisada, 2015) [En inglés]
  • Marco de referencia para la Bibliotecas Escolares. Comisión técnica de BBEE (2011). Edita: Secretaría General Técnica. Subdirección General de Documentación y Publicaciones. Ministerio de Educación. Gobierno de España.

 

 

 

 

 

 

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