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Opinión

La lectura digital y la analógica en (el centro y) las BBEE

Digital vs analógico

Gemma Lluch


La mayoría de las comunidades autónomas, en los documentos que presentan el programa de las Bibliotecas Escolares (a partir de ahora BBEE), tienen muy presente la alfabetización informacional y digital. Concretamente, el documento de la Junta de Andalucía dice:

«En la sociedad de la información y el conocimiento se requiere que las bibliotecas escolares se conviertan en centros de recursos para la enseñanza y el aprendizaje.

Las bibliotecas escolares son un factor de compensación social, que posibilitan el acceso a los recursos informativos y culturales a quienes carecen de ellos, procurando así paliar la brecha digital y social.

Como centros de recursos, deben permitir el acceso a materiales informativos actualizados, diversos, apropiados, suficientes en número y calidad para todas las áreas del currículo, así como atender la diversidad y apoyar los planes y proyectos del centro.

Entre sus tareas destaca la articulación de programas de alfabetización informacional y digital, así como de programas de fomento de la lectura.

Las bibliotecas escolares deben ser espacios físicos y digitales abiertos a toda la comunidad educativa y espacios sociales abiertos para eventos culturales, profesionales y educativos. En este sentido, la colaboración con las familias y otras entidades del entorno cobrarán especial relevancia.» Lectura y Bibliotecas Escolares de Andalucía

A lo largo de la historia de la humanidad, los seres humanos hemos leído en formatos diferentes. Incluso cuando lo hemos hecho en el formato más habitual, el que reconocemos con el término «libro», también lo hemos hecho de formas diferentes porque la palabra «libro» reconoce presentaciones diferentes.

Por otra parte, los relatos que han construido el imaginario universal, aunque inicialmente fueran escritos y divulgados en forma de libro, nos han llegado también desde la oralidad o desde las transformaciones al audiovisual. Por tanto, la relación única «lectura» y «libro», es decir, la lectura en un único formato es algo que pocas veces se ha dado en la historia de la humanidad.

En la actualidad, y en el entorno escolar, las BBEE tienen que ser espacios físicos y digitales abiertos y la lectura en diferentes formatos, una realidad en la escuela. En otras palabras, el acceso a la información, en todas las asignaturas y niveles, debe realizarse desde formatos diferentes y, por lo tanto, es necesario enseñar a los estudiantes desde los primeros niveles a «leer» en cada tipo de formato.

En este artículo nos vamos a centrar en la lectura en formato digital de textos literarios e informativos. Concretamente, repasaremos los principales retos que plantea este tipo de lectura en la escuela.

¿Qué diferencias hay entre la lectura digital y la lectura en papel?

En el libro Leer en el centro escolar que publicamos Felipe Zayas y yo (Lluch y Zayas 2015: 30), afirmábamos cómo, tradicionalmente, la escuela ha educado en la capacidad de reconocer y evaluar los indicadores que identifican un documento como fiable y de calidad. Pero estos indicadores no se han desarrollado todavía lo suficiente en el mundo virtual, por lo que se dificulta un aspecto fundamental de la lectura: valorar la calidad y la fiabilidad de la información.

Es importante recordar que los lectores de textos en soporte electrónico han de ser más activos a la hora de valorar y razonar sobre las características de las fuentes. Es esencial, por lo tanto, que la lectura en entornos virtuales sea especialmente crítica, y que se enseñe este aspecto de la competencia lectora, ya que se trata de una competencia que pocos estudiantes parecen poseer: se les engaña con facilidad mediante información falsa que aparece en la Red y no siempre poseen estrategias para analizar su autenticidad, como veremos después.

También dificulta la valoración del contenido de los textos el hecho de que los géneros textuales se transforman y las diferencias entre ellos se difuminan, con la consiguiente dificultad, por ejemplo, para distinguir entre información y opinión.

Así, de manera resumida, las diferencias entre la lectura en un formato u otro son las siguientes:

 

Lectura en papel

Lectura digital

1. Los límites

Definidos, fijos y claros

No definidos, existencia variable y dinámica

2. Lectura

Secuencial según un orden concreto

No secuencial, el lector traza su itinerario con la ayuda de dispositivos de navegación

3. Estructura

Se puede visualizar la estructura del texto

El lector ha de representar mentalmente la estructura superior del hipertexto

4. Hipervínculos

No aparecen de manera explícita en el texto

Aparecen de manera explícita en el texto

5. Fiabilidad

Índices de fiabilidad reconocibles

Dificultad para valorar la autoridad y fiabilidad de las informaciones


Diferencia lectura en papel y lectura digital (Lluch y Zayas 2015: 30)

¿Qué problemas plantea la lectura digital?

Para contestar a esta pregunta, resumimos la Declaración de Stavanger de la Acción COST ‘E-READ’ Sobre el Futuro de la Lectura. Esta declaración la han realizado 200 académicos y científicos de toda Europa en el ámbito de la lectura, la edición de textos y la alfabetización. Durante cuatro años, han investigado el impacto de la digitalización en las prácticas de lectura. En el inicio del documento afirman:

Vivimos en una era caracterizada por una digitalización cada vez más rápida y generalizada. Las tecnologías digitales ofrecen numerosas oportunidades para la producción, acceso, almacenamiento y transmisión de la información, pero al mismo tiempo desafían a una serie de prácticas de lectura bien consolidadas hasta ahora.

De los hallazgos más interesantes que apuntan en la Declaración, destacamos los siguientes.

1. Los entornos digitales también suponen desafíos. La tendencia de los lectores a sobrevalorar su capacidad de comprensión es mayor cuando leen en medios digitales que cuando leen en papel […] lo que les lleva a leer de forma más superficial y menos concentrados.

2. Un meta-estudio que incluye 54 estudios y un total de más de 170.000 participantes demuestra que la comprensión de textos expositivos e informativos es más elevada cuando se lee en papel que cuando se lee en el medio digital.

3. Contrariamente a lo esperable respecto a los llamados «nativos digitales», este efecto de inferioridad de la lectura digital se ha incrementado a lo largo del tiempo, sin importar la edad o la experiencia previa con entornos digitales.

A partir de los hallazgos del grupo de investigación, han formulado una serie de recomendaciones, entre las que destacamos las siguientes:

1. Son necesarias acciones apropiadas para desarrollar mejores pautas y directrices para la implementación de las tecnologías digitales especialmente en educación, pero también en los medios de comunicación en general: desarrollo de métodos de instrucción en habilidades de alfabetización digital validados empíricamente (selección, navegación, evaluación e integración de la información encontrada en los medios digitales).

2. Los educadores, expertos en lectura, psicólogos y tecnólogos deben trabajar conjuntamente para el desarrollo de herramientas digitales que incorpore la visión aportada por la investigación acerca del procesamiento de la información en la lectura tanto del formato impreso como el digital, incluyendo el rol de la cognición encarnada.

3. La investigación futura acerca de materiales para el aprendizaje digital debe implicar una mayor cooperación entre los desarrolladores de tecnología y los investigadores en ciencias sociales y humanidades para ayudar en la promoción de debates públicos acerca de la transformación digital que sean imparciales y basados en la evidencia.

¿Qué significa leer en la era digital en educación?

Para contestar a esta, recurrimos al libro de Felipe Zayas, Darle a la lengua. Claves para la enseñanza de la lectura y de la escritura, quien responde a la pregunta en cinco puntos.

Así, leer en la era digital en educación significa.

1. Leer en nuevos medios de comunicación, mediante nuevos géneros de textos, en nuevas situaciones de lectura.

2. Leer nuevos textos, con características muy diferentes a los tradicionales.

3. Poner en juego nuevos contenidos, conocimientos, habilidades y estrategias diferentes a las requeridas en la lectura tradicional.

4. Leer en la era digital implica un nuevo significado del término «alfabetismo», incluye las competencias lectoras tradicionales (adaptadas a las nuevas formas de lectura) junto a las nuevas competencias.

5. Leer en la era digital significa garantizar la alfabetización.

¿Qué materiales necesita la BBEE para esta nueva era?

Si la escuela tiene en cuenta este contexto, los materiales de su Biblioteca Escolar no solo deben abarcar los temas que atañen a las diversas asignaturas, sino que, al escoger los libros informativos, de ficción y referencia es necesario considerar criterios como (IFLA, 2015):

1. Equilibrar la oferta de recursos para las distintas asignaturas y temas, considerando:

  • proporcionar materiales actuales, relevantes para el currículo y la vida, con pertinencia pedagógica.
  • igualar la oferta para los distintos grados, que su nivel de profundidad y tratamiento tengan en cuenta los saberes, intereses y necesidades de conocimientos de las personas que los cursan.
  • garantizar el acceso a esos recursos por parte de usuarios de diferentes edades, capacidades, estilos de aprendizaje y antecedentes.

2. Diversificar los soportes: impresos, multimedia, digitales, en línea.

3. Elegir materiales que desplieguen la información o la ficción de manera llamativa, novedosa: que sean atractivos para niños y jóvenes, que ellos quieran leerlos.

4. Contar con contenidos que trasciendan la cotidianidad escolar y exploren otros ámbitos: la identidad y cultura propias, las familias, los contextos en los que viven; qué implica ser ciudadano...

5. Tener presente el enfoque de diversidad, con materiales de autores internacionales, nacionales y locales, de modo que al lado de recursos que reflejen la identidad y cultura de la comunidad escolar y el entorno se encuentren aquellos que posibilitan una mirada sobre sí mismos y un diálogo con otras culturas y formas de pensar, de vivir y relacionarse de las personas.

6. Contar con materiales para enriquecer los momentos de ocio: juegos, películas, revistas, novelas gráficas, cómics, afiches, música…

¿Cómo trabajan los docentes y qué papel tienen las BBEE? Un estudio de caso

Podríamos mostrar muchos proyectos que se llevan a cabo desde las BBEE, hemos elegido los que analizamos en Lluch et alii (2017): cinco proyectos o prácticas de lectura.

Se trata de prácticas compartidas virtualmente cuya lectura es un clásico: Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; Arbre de ciència, de Ramon Llull; Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell; Madame Bovary, de Gustave Flaubert o las creaciones literarias de los autores que rotulan las calles de sus barrios y sus pueblos.

Todos estos proyectos, que trabajan la lectura digital y analógica y la escritura en diferentes formatos, tienen en común las características siguientes:

  • Han creado contextos comunicativos virtuales.
  • Han dialogado y construido comunidades lectoras.
  • Han compaginado la diversidad textual, literaria, cultural y lingüística.
  • Han utilizado herramientas y plataformas virtuales.

En definitiva, los profesores de estas asignaturas de diferentes centros de España han sabido construir proyectos colaborativos virtuales de lectura literaria en castellano, catalán, gallego o euskera.

Y lo han hecho trabajando la lectura literaria y de textos expositivos que informan sobre los autores, contextos y temáticas; la escritura de textos de géneros diversos y en formatos diferentes, en papel o audiovisual; desde la clase y con el apoyo de la biblioteca escolar.

Estos proyectos han entendido la educación literaria de una manera plural en la que el profesorado actúa como guía y en la que los productos resultantes de la práctica se comparten virtualmente para un lector real: cualquier lector que quiera acceder a los espacios virtuales creados. De esta manera, la lectura literaria se transforma en una experiencia de vida para cientos de escolares.

Estos proyectos triunfan por una característica compartida: la transmedialidad: los estudiantes leen, interpretan, interiorizan, adaptan a los nuevos lenguajes el resultado de su «lectura literaria» y lo comparten entre centros educativos de toda España.


Referencia bibliográficas

 

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