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¿Es el cáncer de mama una enfermedad relacionada con el trabajo?

Fecha: marzo 2015

Medio:Por Experiencia (ISTAS-CCOO), nº 68, 2015

CLAUDIA NAROCKI
El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En España, según la Asociación Española Contra el Cáncer, se diagnostican cada año alrededor de 22.000 nuevos casos de cáncer de mama. La incidencia del cáncer de mama supone más del 20% de los nuevos casos de cáncer que se diagnostican a mujeres. La Sociedad Española de Oncología Médica aporta datos preocupantes: el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente si se considera solo a las mujeres y el cuarto más frecuente si se considera al conjunto de la población.

Hay que responder a la cuestión de si contraer un cáncer es cuestión de mala suerte (herencia genética) o existen causas ambientales identificables, sobre las que se puede actuar. Responder a esta pregunta resulta muy importante a la hora de decidir en qué sentido se deben concentrar los mayores esfuerzos públicos: en encontrar nuevas terapias o en identificar y controlar las causas. Esta pregunta ha encendido un animado debate entre investigadores, del cual nos hacemos eco por su importancia para nuestra labor como delegados de prevención, como trabajadores y como ciudadanos.

Los factores ambientales

El papel de los factores ambientales en la causa del cáncer, entre los que tiene un gran peso el medio ambiente laboral, está ampliamente reconocido. Aunque el factor ambiental está modulado por factores genéticos, de estilo de vida y desigualdades sociales, hay que tomar en cuenta que los datos indican que la mayor parte de los casos de cáncer de mama están apareciendo en mujeres sin historia familiar de este tipo de cáncer. Este dato indicaría que actuar sobre los factores ambientales resulta una oportunidad, pues son más fáciles de identificar y modificar que los factores genéticos.

Sin embargo, el paradigma epidemiológico que guía las políticas públicas y la investigación sigue enfocado firmemente sobre los estilos de vida de las personas, sobre su genética y sobre las opciones de tratamiento disponibles. Además, hasta muy recientemente, los riesgos laborales que afectan a las mujeres permanecieron casi invisibles por la escasez de estudios enfocados a las exposiciones de estas y/o porque los estudios no eran adecuados –todo ello a pesar de la importancia numérica de la participación femenina en la fuerza de trabajo–. Esta carencia responde a la ausencia de perspectiva de género en la investigación, hecho que se ha venido denunciando desde hace más de una década por sus efectos sobre la salud de las mujeres.

Recientemente, la Asociación Americana de Salud Pública se pronunció decididamente acerca de la importancia de fortalecer la prevención del cáncer de mama. Llega a esta conclusión por dos vías: por una parte, por la evidencia científica acumulada que vincula el cáncer de mama con las exposiciones ocupacionales y con otros factores ambientales. Por otra, por la evidencia que muestra que eliminar riesgos es una estrategia de salud pública muy fundamentada y efectiva en la reducción de la incidencia y la mortalidad por cáncer, y que además resulta más barata que otros enfoques.

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