CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD:
protección de la flora, la fauna y sus hábitats
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Nacen 60 ejemplares de tortuga boba en las playas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar
Sevilla (septiembre de 2010). Han nacido sesenta ejemplares de tortuga boba en las playas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar en el contexto del programa andaluz de reintroducción de esta especie. Las crías de tortuga boba, que han sido recogidas antes de llegar al mar y depositadas en estanques, serán transportadas durante los próximos días al Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz  de Algeciras para su desarrollo en cautividad durante su primer año de vida.

Este programa, que ya ha conseguido  que nazcan más de  600 tortugas en la provincia de Almería durante los últimos tres años,  responde a una iniciativa surgida en 2007 a raíz del acuerdo entre la Consejería de Medio Ambiente y la Estación Biológica de Doñana, y que se nutre de huevos de tortuga procedentes de Cabo Verde.

El pasado mes de julio, un avión transportó un total de 420 huevos desde Cabo Verde hasta España, de los que cien se depositaron en incubadoras de la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla; y el resto, 320, fueron instalados en cuatro nidos de las playas de Cabo de Gata.

El programa de restauración de la anidación de la tortuga boba en estas playas protegidas de la provincia de Almería persigue que esta especie -catalogada como en peligro de extinción en el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía- nidifique de forma permanente en la costa peninsular española, convirtiéndose así en un activo ecológico de primer orden que incorporar al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Sus playas fueron calificadas como las más idóneas en el trabajo de prospectiva inicial de este programa, lo cual confirma la alta calidad ambiental de este tramo del ecosistema litoral andaluz.

Las tortugas que han nacido serán enviadas al Centro de Gestión del Medio Marino, donde permanecerán un año aproximadamente. De esta manera se logra que los ejemplares alcancen un tamaño adecuado y endurezcan su caparazón, con lo que se garantiza una mayor tasa de supervivencia ante sus predadores naturales. El objetivo que se persigue, en definitiva, es que las tortugas vuelvan a este mismo entorno para desovar cuando alcancen la madurez sexual, dentro de 15 ó 20 años, con lo que se contribuye a fijar en la costa almeriense una población estable de esta especie amenazada.

De forma paralela, coincidiendo con la traslocación de huevos y las liberaciones de juveniles, la Consejería de Medio Ambiente ha desarrollado y financiado diversos programas de educación y voluntariado ambiental dirigidos a informar y sensibilizar sobre los problemas de supervivencia a los que se enfrenta la especie. Estas iniciativas van destinadas tanto a las poblaciones rurales de playas donantes de huevos de Cabo Verde como a la población local y turística de las playas receptoras del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.