La jornada, que se celebró del 4 al 6 de noviembre en Andújar, tenía como objetivo dar a conocer el Programa de Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España, para lo que se contó con la colaboración de la Asociación Herpetológica Española, que se encargó de formar a los asistentes.
Así, los participantes de este taller recibieron una información útil y práctica para la conservación de los ecosistemas fluviales (acuíferos, ríos y humedales); así como de las especies de anfibios y reptiles que en ellos habitan. Estos animales son bioindicadores de la calidad del hábitat y sus poblaciones dependen directamente de la correcta gestión de los ecosistemas acuáticos y calidad del agua. Los problemas más graves para la herpetofauna son la destrucción, alteración y contaminación de sus hábitats naturales, y en especial de los medios acuáticos, utilizados en la reproducción de los anfibios. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), una de cada tres especies de anfibios está en peligro de extinción.
En Andalucía existen actualmente diecisiete especies de anfibios, de las que siete están incluidas en el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía (salamandra común, tritón ibérico, tritón jaspeado, sapo partero ibérico, ranita de San Antonio, sapillo moteado y sapillo moteado ibérico). Solo dos de ellas son consideradas como vulnerables. Se trata de los sapos parteros béticos, debido a sus escasas y aisladas poblaciones; y las salamandras, ya que su distribución es muy exigua en Andalucía oriental y sus hábitats están cada vez más degradados.
En cuanto a los reptiles, el número de especies representadas en Andalucía es de 21, de las que catorce están incluidas en el Libro Rojo debido a algún grado de amenaza. No obstante, Andalucía cuenta con el mayor número de ejemplares de especies como la lagartija colirroja, la culebra de herradura y el galápago leproso, entre otros. El territorio andaluz es el área de distribución exclusiva o principal en la península ibérica de especies como la tortuga mora o la lagartija de Valverde, y posee además la única especie de saurio arborícola de Europa occidental (camaleón común).