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La Botica de Vejer

Sevilla (enero de 2007). El Hostal La Botica acaba de adquirir el distintivo de la Marca Parque Natural de Andalucía.

Está situado dentro del recinto amurallado de Vejer de la Frontera, y debe su nombre a que en esa misma casa estuvo ubicada la antigua botica de Vejer. Esto les ha servido de inspiración a la hora de nombrar las habitaciones, pues cada una lleva el nombre de una escuela antigua de botica.

La idea parte de tres amigos, Paloma, Enrique y Josip, con experiencia hotelera y afición a la zona, que deciden unir sus conocimientos en un proyecto común: un hotel en Vejer que reflejara claramente la idea que cada uno tenía de lo que debería ser un alojamiento de estas características y en este municipio del Parque Natural De la Breña y Marismas del Barbate, enclavado en una colina a 190 metros de altitud, pero a pocos kilómetros de las mejores playas de la provincia de Cádiz.

Las habitaciones giran alrededor de un patio que sirve de zona de estar durante todo el día y donde se sirve el desayuno por las mañanas. Y la azotea se ha habilitado como zona de descanso y solarium, aprovechando las vistas y el buen clima que tiene Vejer durante todo el año.

La ciudad y su historia

De gran atractivo turístico, Vejer conserva el más puro estilo de arquitectura popular árabe-andaluza, con casas de deslumbrante blancura, calles estrechas y empinadas, y arcos de cal, todo de una gran belleza artística.

Vejer de la Frontera tiene restos arqueológicos que muestran que estuvo habitada desde el Paleolítico. Fue un pueblo fortificado en la Edad de Bronce. Tuvo un importante papel bajo el dominio de fenicios y cartagineses, como defensora de las factorías y almadrabas que ocupaban sus costas.

Durante 539 años estuvo bajo el poder de los árabes, los cuales le dieron el nombre de Bekkeh. A tenor de la estampa que actualmente presenta, este pueblo se muestra como una de las piezas más queridas y mimadas del Islam andaluz.

Luego pasó a llamarse Vejer de la Miel por la cantidad de colmenas que proliferan por sus campos. En 1250 fue conquistada por Fernando III y entregada a Alonso Pérez de Guzmán, primer duque de Medina Sidonia.

Ciudad agrícola, durante siglos se dedicó a la explotación de tierras asignadas por sorteo entre los ciudadanos, llamadas hazas de suerte. Fue testigo de la Batalla de Trafalgar.