Sevilla (agosto de 2007). La Consejería de Medio Ambiente ha liberado un total de 215 ejemplares de aguilucho cenizo (Circus pygargus) entre las provincias de Málaga y Granada desde la puesta en marcha en 2004 del programa de conservación de esta rapaz, con el objetivo de mitigar la merma de sus poblaciones. Según los últimos censos, en Andalucía se contabilizan 130 parejas, de las que un centenar habita en la provincia de Málaga y, el resto, en Granada.
El objetivo de esta actuación es, por un lado, liberar con garantías a una serie de polluelos que, en su mayoría, proceden de la Red Andaluza de Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA); y, por otro, reforzar las poblaciones en lugares que, como consecuencia de los fracasos reiterados en la reproducción, han sido abandonados por la propia especie. Y es que el aguilucho cenizo, que visita la Península Ibérica para reproducirse, selecciona de forma prioritaria los cultivos de cereal, registrando uno de los mayores índices de mortalidad por acción indirecta del hombre, debido a la recolección mecanizada del cereal de período corto.
Para la suelta escalonada de los 215 ejemplares se han usando técnicas de hacking, o crianza campestre controlada, que también se emplea en la reintroducción de otras rapaces como el águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Este método de suelta optimiza la adaptación paulatina de los pollos a la libertad, supliendo la ayuda que les facilitan sus progenitores. Para ello se intenta reproducir las condiciones normales de desarrollo de los pollos en la naturaleza, alimentándolos mediante sistemas que eviten el contacto con el ser humano en unas instalaciones emplazadas en un hábitat propicio para la reproducción.
Programa de actuaciones para la conservación del aguilucho cenizo en Andalucía
Durante el siglo XIX se produjo un gran descenso de las poblaciones europeas de aguilucho cenizo en muchas regiones, aunque logró recuperarse en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, a partir de 1950 la especie vuelve a sufrir una regresión, esta vez más drástica, por causas poco conocidas. En el caso de la Península Ibérica, este fenómeno se ha vivido sobre todo en los últimos veinte años. Por todo ello, no es de extrañar que la especie se encuentre catalogada como vulnerable en la Unión Europea.
En Andalucía, desde que este programa de conservación comenzó a funcionar en febrero de 2004, se han efectuado tres campañas de campo. En 2004 y 2005, el lugar elegido fue Antequera, donde se liberaron, respectivamente, 26 y 46 pollos; mientras que el año pasado las sueltas se sucedieron en varios municipios de la provincia de Granada, liberándose 143 ejemplares.
Además, desde 2006, la Consejería de Medio Ambiente cuenta con el apoyo del Zoobotánico de Jerez, donde se incuban huevos y se crían pollos durante las primeras horas de vida hasta que pasan su etapa más crítica (unos cinco días). Gracias a esta colaboración se están sacando adelante aquellas nidadas en huevos que corrían peligro de ser destruidos por la maquinaria que lleva a cabo labores de siega.
Pero estos trabajos para el refuerzo de poblaciones es solo una de las actuaciones contempladas dentro del programa de conservación del aguilucho cenizo en Andalucía. Así, además del hacking se han puesto en marcha otras medidas dedicadas a parejas que conforman colonias o a parejas dispersas.
En el primero de los casos se trata de indemnizar a los agricultores por los retrasos de las cosechas, junto con los seguros agrarios; de realizar compras parciales de cosechas; o de alcanzar acuerdos en la siembra de invierno; mientras que en lo que se refiere a nidos dispersos, se realizan campañas de voluntariado.
En definitiva, el objetivo de este programa de actuaciones pasa por aumentar la supervivencia de la especie, manteniendo una población sana y estable con expectativas de viabilidad a largo plazo, intentando dar remedio a los grandes esfuerzos humanos que se han venido realizando en las campañas de salvamento a lo largo de esta última década.