Sevilla (agosto de 2007). La Consejería de Medio Ambiente desarrollará, junto a la Universidad de Sevilla, un proyecto para conocer el papel del pastoreo con cabras en una vegetación de matorral, con el fin de mejorar la producción y conservación del monte mediterráneo. El estudio cuenta con un presupuesto de 208.733 euros.
Este trabajo de investigación tiene, entre otros objetivos, comprobar si el pastoreo con cabras reduce de forma significativa la biomasa del matorral, si disminuye la hojarasca e incrementa la cobertura y producción del pasto, o si las cabras favorecen a algunas especies de matorral a través de la dispersión de sus semillas.
Este proyecto se llevará a cabo en la explotación denominada Gato, en el Espacio Natural de Doñana, en la que se localiza un rebaño de cabras de raza payoya de unos 700 ejemplares y un pinar de Pinus pinea con monte bajo de unas 600 hectáreas, aproximadamente, que lleva cuatro años sin carga ganadera.
Además del interés general de este trabajo como desarrollo de una metodología de manejo exportable a otras áreas forestales, en esta explotación crían y comen dos especies emblemáticas para la conservación del entorno: el lince ibérico y el águila imperial. Hay que destacar que el manejo adecuado del área de pinar, generando zonas de pastizales con manchas de monte, puede favorecer a las poblaciones de conejos y, por tanto, contribuir a la supervivencia de aquellas especies.
Con los resultados que se obtengan en los diferentes muestreos, mediante la comparación entre años y zonas, con ganado y sin él, se determinará el efecto del pastoreo sobre la estructura de la vegetación. También se evaluará el cambio teniendo en cuenta diferencias entre biomasa leñosa y biomasa de partes consumibles, valores de diversidad y biodiversidad de la vegetación.
Aunque el matorral mediterráneo ha tenido una importancia crucial para la ganadería extensiva, en la actualidad es muy rara la explotación que la tiene en cuenta. Esta infrautilización conduce en muchos casos a una pérdida de diversidad, posibilidad de aumento de los incendios y, paradójicamente, a una disminución de la biomasa consumible, no ya solo para el ganado sino también para la fauna silvestre.
Asimismo, la creciente independencia de la cría de ganado con la producción del monte puede provocar la concentración de muchas cabezas de ganado en superficies reducidas, con los consiguientes efectos, como la erosión por pisoteo y la eutrofización (incremento de sustancias nutritivas en aguas dulces de lagos y embalses, que provoca un exceso de fitoplancton).