Estas instalaciones se ubicarán junto a Cabo de Gata, en un enclave ecológicamente estratégico entre las masas de agua atlántica y mediterránea asociadas a los flujos mareales de levante y poniente. Ha sido determinado así al confluir allí uno de los 'puntos calientes' para la investigación en términos de biodiversidad y cambio global.
La instalación de ecología marina nace con el objetivo de estudiar los parámetros oceanográficos, de biodiversidad, flujos genéticos y otros factores que resultan imprescindibles para una gestión ajustada, activa y adaptativa de este sector del litoral protegido andaluz basados en parámetros técnico-científicos. Dará cobertura a las labores de investigación y gestión que exige la catalogación como espacios naturales marítimo terrestre de un parque natural (Cabo de Gata-Níjar), un paraje natural (Alborán) y cuatro monumentos naturales (Isla de San Andrés, Isla de Terreros e Isla Negra y Arrecife Barrera de Posidonia), así como a los tres sectores del levante almeriense: Cabo de Gata, Alborán y las praderas de posidonia del litoral de cuevas de Pulpí.
Además, la puesta en marcha de esta instalación de ecología marina supondrá uno de los soportes de la gestión integrada del litoral a escala internacional ya que el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar cuenta, por decisión de la UNESCO, el Ministerio de Medio Ambiente y la Junta de Andalucía, con un programa piloto (C.A.M.P) que se está desarrollando en el levante almeriense.
El programa de trabajo que asumirá el nuevo centro incluye el seguimiento de los efectos del cambio climático en el medio marino y el estudio de las posibilidades del uso de algas como sumidero y fuente de combustible -ambos aspectos previstos en el Plan Andaluz de Acción por el Clima 2007-2012-; la vigilancia científico-ambiental de la biota marina (repertorio de especies marinas de una zona o territorio) asociada a usos como la pesca, el turismo submarino, el tráfico de embarcaciones y el uso turístico recreativo de la línea de baño, fundamentalmente; el diseño de programas de restauración del medio marino; el seguimiento del efecto reserva en las zonas de máxima protección y de arrecifes artificiales; el estudio de los flujos genéticos en las poblaciones de peces y la mejora de los inventarios de biodiversidad marina de todos estos territorios (cetáceos, reptiles, aves, invertebrados, algas, fanerógamas, etc.); así como los efectos del ecobuceo.
La nueva infraestructura cumplirá, además de los objetivos científico-técnicos, los de carácter educativo que ampliarán las capacidades de formación y educación ambiental disponibles en el Parque Natural Cabo de Gata en el Aula del Mar El Corralete. En este sentido, su proximidad al punto más visitado de este espacio natural, el Mirador de las Sirenas (que recibió 57.000 visitas en 2007), también le confiere especial trascendencia en términos de divulgación y sensibilización ambiental mediante la transferencia de información especializada al gran público.
Adaptación al entorno
Siguiendo los parámetros de integración paisajística, la instalación de ecología marina se construye de forma semisoterrada en su nivel superior (555 metros) y enterrada en el inferior (157 metros), adaptándose así a la topografía del espacio en el que se sitúa. Al mismo tiempo, sus revestimientos exteriores son de piedra volcánica del lugar (como los del Aula del Mar de El Corralete), cuestión que reduce al mínimo el impacto visual sobre el entorno.
Las nuevas localizaciones no solo se han ubicado estratégicamente desde un punto de vista científico, educativo, ambiental y de gestión, sino que establecen sinergias con la oferta de servicios de señalización y control de la contaminación marítima, así como con la dotación ecoturística previa del parque natural (Mirador de las Sirenas y Aula del Mar El Corralote).
El objetivo es desarrollar y consolidar la nueva instalación como un elemento constructivo de carácter demostrativo que soporte la necesaria concertación de acciones de integración paisajística para las catorce edificaciones privadas (dos de la compañía Telefónica y doce de particulares), que degradaron los paisajes de la cala de El Corralete y los acantilados de Cabo de Gata, Punta Baja y Vela Blanca, con anterioridad a la declaración en 1987 de este espacio como Parque Natural Marítimo-Terrestre.
El proyecto de construcción de esta instalación cuenta con la preceptiva licencia municipal de obras concedida por el Ayuntamiento de Níjar, tras obtener el correspondiente trámite de información pública y el informe emitido por la Delegación Provincial de Obras Públicas y Transportes de Almería, de acuerdo a lo establecido en la Ley 7/202 de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA).
Esta iniciativa fue, asimismo, presentada a la Junta Rectora del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar en sesión ordinaria el 23 de octubre de 2006 y resulta plenamente acorde con la normativa ambiental de ordenación y usos que ha entrado en vigor en el espacio natural (Decreto 37/2008).