Se trata de 2.450 hectáreas en las que ya se llevaron a cabo intervenciones de emergencia tras el incendio, principalmente retirada de árboles, madera y restos de vegetación quemada. Los trabajos que se desarrollarán a partir de ahora se centrarán en la restauración vegetal e hidrológica, así como en medidas de control fitosanitario y en la construcción y mejora de pistas forestales, cargaderos y carreteras.
En cuanto a la regeneración vegetal, se realizará una siembra masiva de 3,1 millones de semillas de especies autóctonas, fundamentalmente quejigos, encinas, pinos laricios, lentiscos y cornicabras, sobre todo en aquellas zonas con vegetación escasa y más expuestas a procesos erosivos.
Otra de las medidas prioritarias será la restauración hidrológica, con obras de contención de tierras y lucha contra la erosión en aquellas zonas que han quedado desprovistas de cubierta vegetal. Los trabajos incluyen la colocación de fajinas y albarradas vegetales (reutilizando los propios residuos de madera), diques de mampostería hidráulica y barreras flexibles de anillos de acero en los cauces.