3.
El Campo de las Balas.
Durante el asedio y bombardeo de Cádiz,
muchos de sus vecinos se ven forzados a
retirarse, especialmente durante la noche, a las
zonas más alejadas del alcance de la artillería
francesa del fuerte de Matagorda. Ocupan la
Alameda, la plaza del Mentidero y en especial
la gran explanada frente al castillo de Santa
Catalina, que desde entonces se llama Campo
de las Balas. Allí descansan las noches de verano
sabiéndose a salvo del enemigo.
4.
Puerta de Tierra.
La ciudad fortificada sellaba su fachada frente al
istmo con un baluarte defensivo inexpugnable
guarnecido por “dos semibaluartes adheridos,
un revellín con su contraguardia y otras dos
cortinas grandes que cubren los semibaluartes”.
Nunca fue atacado.
5.
Fuertes de Puntales y Cortadura.
Por delante de Puerta de Tierra, en un estrechamiento de la Bahía, se levantan dos fuertes: hacia su interior y
controlando el paso de las naves a La Carraca, el de San Lorenzo de Puntales, el más antiguo de todo el sistema
defensivo; hacia el mar abierto, el de Cortadura, construido apresuradamente durante el asedio francés, que no
llegó a terminarse. El Puntales desempeñó un destacado papel en la defensa de Cádiz durante el asedio.
C Á D I Z D E L A CON S T I T U C I ÓN . 1 8 1 2 [
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