Juan Marín Lozano
Juan Marín Lozano
Autoría: Oliver Martin, Thomas Alexander Selby, Stanislas Hillen
Publica: World Economic Forum
Fecha: 18 de mayo de 2026
En medio de la incertidumbre social y económica, la presión por construir rápidamente puede generar una disyuntiva: priorizar la velocidad sobre la atención y la escala sobre la calidad. La inminente escasez de viviendas y las crecientes restricciones fiscales crean una urgencia que presenta la "calidad" como un lujo que se puede posponer o un costo inconveniente.
Sin embargo, los autores defienden que para salvaguardar el carácter y la resiliencia de nuestras ciudades, debemos resistir esta falsa dicotomía. La idea de una Baukultur de alta calidad, un concepto impulsado por Suiza y que ahora cobra fuerza a nivel mundial, ofrece una perspectiva más multifacética adaptada al siglo XXI.
Renunciar a la calidad en el entorno construido puede acarrear responsabilidades a largo plazo, como costosas reformas, un deterioro más rápido y trastornos sociales. La "Baukultur" de alta calidad se centra en el valor del ciclo de vida, lo que significa que los edificios deben aportar beneficios económicos, sociales y ambientales a lo largo del tiempo.
Proyectos que van desde Nueva York hasta Beirut y Utrecht demuestran que la calidad es una ventaja estratégica que genera rentabilidad, confianza y competitividad para los lugares que la adoptan ya que la calidad puede afectar al retorno de la inversión.