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El "Canal de los Presos" (Sevilla)

El conocido “Canal de los Presos” fue unas las obras hidráulicas más importantes del régimen, así como el principal ejemplo en Andalucía del aprovechamiento de los prisioneros que se hacinaban en las cárceles del franquismo, como mano de obra esclava.

El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas (SCPM) fue el organismo que gestionó este servicio para la creación de una obra faraónica que llevaba seis intentos de planes frustrados para su ejecución desde finales del siglo XIX. Su puesta en marcha se inició entre el otoño de 1939 y el invierno de 1940.

Los presos esclavos salieron de las cárceles para ser confinados en campos de concentración y pequeños destacamentos localizados en zonas estratégicas alrededor del eje del Canal, con una extensión de 159 kilómetros. Los penados procedían de distintos puntos de la geografía española, con un amplio número de andaluces, extremeños y manchegos.

Entre seis y siete mil penados pasaron por dichos campos de concentración, para una obra de grandes proporciones que cambiaría de forma radical la productividad de miles de hectáreas puestas en regadío, y que beneficiaría fundamentalmente a los terratenientes que tenían tierras colindantes en la zona, multiplicando significativamente su valor.

La obra de este gran canal cruzaba los términos de varios municipios sevillanos, entre ellos Carmona, Lora del Río, Brenes, Lebrija, Peñaflor, Villanueva del Río y Minas, La Rinconada, Alcalá de Guadaira, Dos Hermanas y Los Palacios y Villafranca.

En sus dos décadas de ejecución pasó por tres etapas. La primera de ella llegó hasta el año 43 y estuvo destinada a la “reeducación del rojo”. En este primer periodo las condiciones de vida y el trato de los penados resultaban en muchas ocasiones vejatorias.

Hasta el año 56 se vivió una segunda fase en la que el Canal funcionaría como un negocio privado. Si le faltó personal militar, lo sustituyó por civil, buscó su autofinanciación y se acogió a las ordenanzas laborales del sector.

La fecha de cierre llegaría en el mes de junio de 1960. El latifundio del regadío dejaba atrás largas jornadas de sol de miles de trabajadores vencidos y obligados a trabajar por nada a cambio. La propaganda franquista alabaría aquellas obras como un importante logro y excelencia del nuevo Estado.

Nadie reconocía sin embargo a sus olvidados artífices, mantenidos durante largas décadas en un silencio profundo.

Fuentes y Bibliografía

  • GUTIÉRREZ, José Luis, DEL RÍO SÁNCHEZ, Ángel, ACOSTA BONO, Gonzalo y MARTÍNEZ MACÍAS, Lola. El canal de los presos, 1940-1962. Trabajos forzados: de la represión política a la explotación económica (Contrastes). Crítica, 2004.
  • LÓPEZ FERNÁNDEZ, Rafael (coord). Lugares de la memoria. Golpe militar, represión y resistencia en Sevilla. Itinerarios. Aconcagua, 2014
  • Documental Los presos del Silencio. Intermedia Producciones, 2012.