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Isla de Saltés (Huelva)

Pocas huellas han llegado hasta nuestros días del desconocido campo de la isla de Saltés, en el municipio onubense de Punta Umbría, separada de tierra firme por un brazo de mar de escasa anchura. En este paraje de marineros, cercado de alambradas, estuvieron condenados como mano de obra esclava, más de 3.000 presos republicanos en 1939.

Los prisioneros de guerra soportaron en este campo de clasificación unas condiciones de vida durísimas: hambrientos y sin techo donde guarecerse del sol de plomo del verano, de las lluvias y la humedad.

A la isla llegaron varios miles de presos republicanos procedentes del frente catalán, que tras su clasificación por eran trasladados a alguno de los casi doscientos campos de concentración que el franquismo había puesto en pie.

Como “desafectos al Régimen” eran calificados en la nomenclatura del Gobierno de Franco la mayoría de presos de Saltés. Los afectos iban a las trincheras franquistas, los desafectos pasaban por un juicio militar sumarísimo con resultado de largas condenas de cárcel o muerte y los calificados como dudosos eran condenados a trabajos forzosos y a integrarse en batallones de trabajadores. Los informes, redactados en el campo, incorporaban anexos informativos sobre los presos; informes de conducta y antecedentes, emitidos por alcaldes, juntas locales de Falange, Guardia Civil y cura párroco.

La situación de los presos en este centro de reclusión era de absoluta miseria. La muy escasa documentación que existe sobre el campo no permite conocer con certeza el número de represaliados que murieron en estas condiciones, pero los testimonios orales relatan historias como las de que hasta las conchas de la playa se usaban como improvisadas cucharas, vasos y útiles para pinchar.

También la carencia de alimentos llegó a tal extremo que los militares, encargados de la supervisión del campo, alertaron a los vecinos de la grave situación que estaban viviendo aquellos hombres, por lo que debieron recurrir a la población para que impidiera la muerte de los prisioneros.

El pueblo respondió, e Isla Saltés se convirtió en un escenario de solidaridad social ante un drama común.

Fuentes y Bibliografía

  • ESPINOSA MAESTRE. Guerra Civil en Huelva. Diputación de Huelva, 1996.
  • MORENO, Rafael. Perseguidos. Grupo CGT Andalucí, 2013.