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Propuesta de recuperación

 

LA RECUPERACIÓN DEL PALACIO DE SAN TELMO, SEDE DE LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA.

* Proyecto: 2000-2004

* Construcción: 2005-2010

UNA NUEVA TOTALIDAD ARQUITECTÓNICA
Guillermo Vázquez Consuegra - Arquitecto

El Palacio de San Telmo, extramuros de la ciudad histórica e integrado en el paisaje del río Guadalquivir, constituye uno de los edificios civiles más sobresalientes de la arquitectura barroca española y sin duda uno de los más significativos de la arquitectura sevillana. Construido entre 1682 y 1796 para Colegio-Seminario de la Universidad de Mareantes fue transformado en la segunda mitad del siglo XIX en residencia de los duques de Montpensier. Cedido a la Iglesia para su utilización como Seminario Metropolitano, ha venido funcionando hasta los años finales del siglo XX. Este periodo ha sido considerado el más lesivo para la herencia de San Telmo, ya que supuso no solo su demolición interior sino la transformación de su configuración formal y tipológica. Una larga historia de construcción, en la que operaciones de reformas, adaptaciones, demoliciones, etc han dado paso finalmente a su recuperación integral, merced a la adquisición del edificio por la Junta de Andalucía para sede de su Presidencia.

La propuesta, desarrollada entre 2000 y 2004, plantea una intervención que, por primera vez en su historia, afecta a la totalidad del edificio. Se tratará, por tanto, de un proceso complejo en el que se suman y superponen acciones de restauración, rehabilitación, reconstrucción y nueva edificación. De ahí la conveniencia de definir como recuperación al conjunto de operaciones proyectadas en el edificio. Un conjunto de intervenciones que pretenderán otorgar coherencia interna a todo el conjunto edificado, introduciendo una arquitectura nueva que, ahora sí, buscase sus fundamentos en la experiencia de lo existente, en la consideración de la memoria histórica del edificio.

Nuestra propuesta asume, por tanto, la demolición interior de todo el edificio, a excepción de la crujía principal, patio central y capilla, manteniendo solo los muros perimetrales. Esta operación de demolición, tanto de forjados como de divisiones verticales, de techos y pavimentos, se hace aún más explícita en el área sur, donde la demolición alcanza igualmente a la crujía intermedia entre los dos patios, generándose tras la demolición un enorme vacío que se extenderá desde el patio central al salón de recepciones.

Esta intervención propone recuperar, en la disposición no simétrica de sus patios, la memoria histórica del edificio, al establecer relaciones de analogía con el núcleo fundacional del viejo edificio, aquel que se construyese en los últimos años del siglo XVII, en el que un conjunto de diminutos y erráticos patios conferían una escala más doméstica al ala Sur, en relación a sus espacios más solemnes, que se alinearían más tarde a lo largo de su eje transversal.

En nuestra proyecto la distribución topológica, así como la geometría de los nuevos patios, se genera a partir de la recuperación integral de dos de ellos, que pertenecieron al primer San Telmo: el patio de San Jerónimo, destruido, que se construye ahora mediante una reconstrucción no historicista, a partir de los numerosos restos existentes, y el antiguo patio anexo a la Capilla, maltratado y mutilado, que recupera sus dimensiones primitivas. La ubicación de ambos patios junto a la huella de la traza del antiguo refectorio fijan los límites de los dos nuevos patios propuestos, de altura y dimensiones diversas aunque con un tratamiento similar en sus fachadas interiores.

La nueva configuración espacial modificará la relación vacio/construido existente, proponiendo relaciones de mayor intensidad entre los patios y de éstos con el Patio de Honor, reducido a un recinto cerrado en las últimas intervenciones. El conjunto que ahora se propone construirá un tejido compacto y entrelazado de edificaciones y patios, de gran riqueza y variedad espacial, alternando la escala monumental con la doméstica, en el que las luces, las transparencias y las largas perspectivas asumirán un decidido protagonismo en la definición de los nuevos espacios. Espacios más complejos y entretejidos, más próximos a aquellos otros espacios barrocos primitivos que a los mudos e inertes recintos eclesiásticos.

JARDINES DENTRO DEL JARDÍN

Lo que ha llegado hasta nosotros del primitivo jardín de los Montpensier es un descuidado conjunto de árboles, algunos de ellos enfermos, que se alinean contra los muros del cerramiento, acotando en su interior un enorme espacio desertizado. Solo algunos viejos olmos que conformaban los caminos que partían del Palacio, junto a pocas palmeras, almeces y zapotes son los únicos supervivientes del primitivo recinto.

Nuestra propuesta, redactada con la colaboración de la paisajista Teresa Galí, atiende con sensibilidad a todas estas consideraciones y propone un nuevo jardín que acepta, asume y hace suya toda la historia precedente. Sobre el cerramiento del jardín al Paseo de las Delicias, aprovechando la ausencia de arbolado, se han ubicado los espacios necesarios de control, acceso y maquinarias, así como un reducido aparcamiento subterráneo, que el jardín cubrirá en su superficie hasta hacerlo desaparecer. Una pérgola de gran magnitud, cubierta de buganvillas rojas cubrirá todo el conjunto, construyendo la nueva puerta de acceso al Palacio desde los jardines.

La presencia del gran vacío central nos sugiere la idea de concebir la intervención como jardines dentro de un mismo jardín. El conjunto de operaciones se estructura proponiendo distintos recintos, lugares de estancia, organizados desde un elemento arquitectónico central formado por las albercas y estos recintos, ligeramente rehundidos que evocan la tradición hispano-musulmana. Estos patios son la antesala de los distintos jardines que aparecen en el jardín. Los árboles existentes van a determinar el trazado, la geometría y la implantación de los parterres de vegetación arbustiva. La proyección del diámetro de sus copas sobre el terreno dibujarán un sistema de curvas y contracurvas que caracterizarán la geometría de los nuevos parterres. Otros elementos del jardín: luces, bancos, etc se subordinarán a esta ondulante geometría. Grandes masas de vegetación, arbustos, hierbas, etc se entrelazan creando un ambiente de jardín paradisiaco, semi asilvestrado, donde frutos, flores, colores, olores y texturas asumen el mayor protagonismo.

Los nuevos jardines de San Telmo asumen y recuperan en un solo lugar toda la historia que en ellos ha transcurrido, iniciando así su camino hacia el siglo XXI.