Ramiro Rivera López

A Ramiro Rivera López, nacido en Santiago de Calatrava (Jaén), le surgió la vocación quirúrgica en Málaga tras convivir en vacaciones con su primo el cirujano Dr. López Magaña. Tras una carrera brillante decidió inclinarse por la cirugía cardiovascular y se formó en los servicios de las universidades de Birmingham, Stanford, Leiden y el Instituto de Cardiología de Montreal. Una ocasional visita a Sevilla y el encuentro con un grupo de cardiólogos formados en la cardiología moderna le descubrió las posibilidades de realizar cirugía cardiovascular en la capital andaluza. Consiguió permiso –no remunerado– para trabajar en la Diputación y, poco después, en vista de los resultados obtenidos, este organismo creó el servicio correspondiente cuya oposición ganó. Sin embargo, por razones políticas de la época (a las que no fue ajeno el Dr. Martínez Bordiú, yerno de Franco), la Diputación decidió suspender la creación del servicio y enviar los enfermos a Madrid.

Rivera siguió operando en el Hospital de las Cinco Llagas (hoy Parlamento de Andalucía), donde practicó intervenciones pioneras en España. Destaca fundamentalmente el día 5 de octubre de 1970, en que llevó a cabo la primera anastomosis aorto-coronaria con puente o ‘by-pass’ de vena safena. Cuando el caso se presentó en el Congreso de la Asociación de Cardiólogos del Sur en Jaén (1971), ya llevaba 24 sin mortalidad.

El deterioro del edificio de Las Cinco Llagas obligó a su abandono, coincidiendo con la convocatoria en Madrid de la jefatura de un nuevo servicio de su especialidad en el recién construido Hospital de la Diputación (actual Gregorio Marañón). El doctor Rivera compitió y ganó la oposición y, con su familia (cinco hijos sevillanos), marchó a Madrid, donde siguió ejerciendo su profesión.

Rivera fue cofundador de las sociedades de Cirugía Cardiovascular y de la European Association of Cardiothoracic Surgery, que presidió en 1992. Fue presidente del Consejo General de Colegios Médicos de España (1982-1986). En 2014 le fue concedida la primera Gran Cruz de la Sanidad Madrileña. En 2019 fue nombrado Académico de Honor de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla y, en 2020, Consejero de Honor del Consejo General de Colegios de Médicos Andaluces.