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Todos hemos escuchado en alguna ocasión la frase “hoy día la mujer que se queda embarazada es porque quiere”, culpabilizando a la mujer de un embarazo que según entiende quien la pronuncia, tendría que haber sido evitado. En algunas ocasiones o ante determinadas circunstancias, una mujer a pesar de estar haciendo uso de algún método anticonceptivo puede quedar embarazada.

Todos los métodos tienen un índice de fallos, es lo que se denomina el Índice de Pearls (IP), esto es, el número de mujeres que pueden quedar embarazadas en un grupo de 100 que utilizan un método concreto durante un año. Por ejemplo, de 100 mujeres que utilizan durante un año el preservativo masculino como método anticonceptivo, pueden quedar embarazadas 15, con el uso de la píldora serían 2,1 mujeres o con el uso del Implante subcutáneo 0,05.

Esto ¿porqué ocurre? Puede ser por diversas causas, por ejemplo, por olvidos en la toma de la píldora, por uso inconsistente del preservativo o porque se ha retrasado la colocación del anillo, pero también puede ocurrir, aunque raramente, que un preservativo se rompa, que un anillo se salga accidentalmente o que un parche se despegue, también puede ocurrir que disminuya el efecto de algún método por el uso simultáneo de algunos medicamentos.

Por ello, hoy día recomendamos el uso de los métodos denominados LARC. Son métodos de larga duración (3,5,10 años), seguros y con una alta eficacia, que además no requieren la participación de la mujer durante su uso, como en el caso de la toma diaria de la píldora o la colocación y retirada mensual del anillo vaginal. Así tenemos el DIU o el Implante subcutáneo. Tienen un IP mucho más bajo que los otros métodos, siendo el implante el que cuenta con el índice más bajo de todos, es decir, tienen una eficacia mucho mayor que los demás métodos anticonceptivos.

Consiste este método (Implante subcutáneo) en la colocación por un profesional sanitario (matrón/a, médico/a, ginecólogo/a), debajo de la piel del brazo, de forma indolora, mediante un dispositivo específico, de una varilla de unos 4 centímetros de longitud y 2 mm de grosor, de un material inerte de uso habitual en aplicaciones sanitarias, que libera una sustancia (Etonogestrel) que inhibe la ovulación y espesa el moco del cuello del útero impidiendo el paso de los espermatozoides. Es efectivo durante tres años. Una vez colocado no requiere ningún cuidado ni manipulación, hasta su retirada cuando vence el período de validez (3 años), pudiéndose en ese caso colocar uno nuevo si se desea continuar con la anticoncepción o no colocar ninguno si el deseo es buscar el embarazo. Puede retirarse en cualquier momento si se decide buscar un embarazo antes de alcanzar la fecha límite de efectividad (3 años).

Manuel Quevedo Carrasco

Matrón

UGC Vélez-Sur

Área de Gestión Sanitaria Málaga-Axarquía

Última actualización: enero 24, 2019

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