Responsive menu mobile icon

Arte y Salud Mental

Desde octubre de 2006, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla (CAAC) se vienen realizando actividades de mediación artística para personas con trastorno mental. Simultaneamente, desde 2012, en el Museo de la Autonomía de Andalucía (MAA) se han realizado actividades similares destinadas a colectivos de gran vulnerabilidad social. Ambas experiencias han desembocado en la firma de convenios de colaboración entre las distintas instituciones implicadas.

Esta página pretende compartir estas experiencias y potenciar la reflexión sobre la importancia de la incorporación del ámbito de la cultura en los procesos de integración y recuperación de personas situadas en el margen social; y sobre la necesidad de modificar las orientaciones y metodología sobre esta tarea, por parte tanto del ámbito de la salud mental como de la cultura.

Experiencias de integración cultural de personas con trastorno mental

¿Por qué lo hacemos? - Arte y recuperación

El seminario-taller requiere, como requisito inicial, de la motivación, disponibilidad y medios, tanto de la institución cultural como de los dispositivos de Salud Mental.

En las instituciones museísticas se ha venido planteando una "reconsideración de su función pedagógica", a realizar a través de un "trabajo educativo que no puede concebirse sin su contexto social". (Curso "Museos de Arte Contemporáneo: ¿Educación o Servicio?", Universidad Internacional de Andalucía, 2009). Desde esta óptica, se abren las puertas a diversos sectores sociales, incluidas minorías. Y en concreto, en el tema que nos ocupa, a personas con trastorno mental, sujetos históricamente a marginación y estigma, y excluidos por tanto de la participación cultural. Lo cual implica un cambio de visión y posicionamiento de algunas instituciones y sectores de la cultura.

Este cambio en el ámbito de la cultura enlaza con una necesidad sentida desde el ámbito de la salud mental para personas atendidas en sus instituciones sanitarias y socio-sanitarias: La búsqueda y apropiación de espacios culturales, que incidan a su vez en la recuperación de una vida activa y participativa en su entorno social. Esta necesidad, además del mencionado papel del ámbito de la cultura, requiere de una reflexión sobre los límites de la intervención clínica y rehabilitadora de la institución sanitaria en el proceso de recuperación de una persona con trastorno mental. Actualmente "los servicios sanitarios tienden a ir más allá de la atención clínica tradicional y ayudan a los pacientes a reintegrarse en la sociedad, redefiniendo la recuperación para que incorpore calidad de vida"...) (Appleby, 2007 (287.43 KB)) En esta redefinición un aspecto a integrar es el cultural, que no es sólo conocimiento, sino el desarrollo de la capacidad de pensar y crear.

Para poder ir haciendo posible estos cambios, es necesario crear y mantener espacios sociales donde llevar a cabo experiencias alternativas. Sólo con discursos ideológicos y enunciados de buena voluntad difícilmente pueden concretarse cambios. La organización de espacios grupales educativos en el contexto de una institución cultural, puede convertirlos en lugares sociales posibles para la experiencia, ya que aparecen como una oportunidad para ejecutar y elaborar una práctica diferente y un pensamiento de cambio, que en nuestro caso, está dirigido hacia:

  • la modificación de estereotipos sociales y culturales respecto a las personas con trastorno mental;
  • la modificación de posiciones estigmatizadoras, personales, profesionales e institucionales hacia este colectivo;
  • la creación y mantenimiento de alternativas culturales concretas para los usuarios de servicios de Salud Mental, fuera de las instituciones sanitarias, que faciliten su integración social y enriquecimiento personal.

A una de estas experiencias alternativas necesarias se refieren estas reflexiones: se trata de una actividad de participación de personas con trastorno mental en instituciones del ámbito de la cultura.

¿Cómo lo hacemos? - La mediación artística

La mediación artística es utilizar el arte como herramienta para la transformación e inclusión social y el trabajo comunitario.

Con este modo de trabajo se pone énfasis en la capacidad del arte para transmitir emociones y sentimientos y para potenciar expresiones y manifestaciones creativas. En estas experiencias, el espacio del museo y las exposiciones temporales a partir de las que trabajamos nos permiten incidir y trabajar en la comunicación que se establece entre la obra de arte (y por tanto el artista) con el espectador o grupo de espectadores con el que se inicia una especie de "conversación". Es el mediador el que favorece, facilita, esa comunicación para que fluyan los propios pensamientos e interpretaciones de los participantes y para establecer un vínculo con el espacio expositivo que es, al fin y al cabo, el que acoge al grupo y a las obras de arte en los diferentes seminarios-talleres.

Entendemos el espacio del museo como lugar de encuentro para dialogar y compartir, y como espacio idóneo para visibilizar la realidad del colectivo porque participa de manera activa desde sus propias capacidades, atendiendo y escuchando sus argumentos y reflexiones sin juicios. Esto se completa con el tiempo que se ofrece durante el taller para la creación y expresión personal.

Lo importante es el proceso, lo que sucede durante la visita a las exposiciones y lo que se moviliza en cada persona y en el grupo en general, para activar el propio proceso creativo.

¿Qué hacemos? - Formas de intervención

Cada seminario-taller se organiza en ciclos de seis semanas, en los que cada grupo, de entre diez y quince miembros, acude una vez por semana.

Se realiza primero una visita a las salas de exposición: En cada sesión se observan y comentan una serie de obras que tienen un nexo común. No es una visita guiada sino un trabajo de mediación artística en el que la mediadora artística facilita la comunicación que se establece entre la obra de arte y el espectador, respetando y fortaleciendo el punto de vista de cada persona y su propia expresión, intentando no contaminar con un discurso previo, mediando para que cada grupo y cada persona, valore y desarrolle su propio argumento y motivando la comunicación grupal.

Posteriormente hay un tiempo de producción en el taller: Es el tiempo para crear, de manera individual o grupal, a partir de propuestas bastante abiertas y flexibles que tengan alguna relación con lo visto en sala y que propicien la conexión con el mundo interior y emocional. Se trabaja a partir de distintos lenguajes artísticos, técnicas y materiales. Las propuestas, a veces, pueden durar más de una sesión, interactuando en ocasiones con los otros grupos de salud mental o con grupos externos a la experiencia ("el museo fuera del museo").

Las sesiones terminan con un espacio grupal en el que se realiza una puesta en común en el grupo a partir de las obras realizadas.

Impacto de la actividad

Los cambios se pueden observar en los protagonistas de las experiencias (usuarios de salud mental), en los profesionales que han participado y en los distintos servicios e instituciones implicadas, tanto del ámbito de la Salud Mental como del ámbito de la cultura.

En este apartado nos centramos en los cambios observados en los usuarios de los servicios de salud mental:

  • Han asumido el proyecto como suyo. Es algo integrado por ellos. Se apropian del espacio; un espacio normalizado, cultural, de relación y aprendizaje. Viven ya la experiencia como suya y empujan a su continuidad.
  • Se observa, en general, un tránsito del rol de enfermo (dependiente, pasivo, demandante...) a un rol de persona activa y creativa, miembro de un grupo que, por momentos, se plantea modificaciones, cambios y ser poco a poco dueños de su actividad y proyecto.
  • El ámbito físico (el espacio del CAAC) y el ambiente de normalización de las salas es un elemento a tener en cuenta como factor positivos para el cambio. Tal como están estructuradas las actividades artísticas en el Museo, los pacientes se sienten relajados y tranquilos:
    • En primer lugar por las características del entorno donde se lleva a cabo la actividad (edificios amplios, jardines, mucha luz, etc.)
    • Y también "por estar fuera del entorno sanitario y de todo lo que significa: estigma, rol de enfermo, rol pasivo, etc.")
  • La actividad en sí misma está estructurada para que el/la paciente se implique en ellas:
    • Están en relación con otras personas.
    • No se siente cohibido por normas de relación muy rígidas como pueden sentirlas en un entorno hospitalario o asistencial en general.
    • Se les fomenta la libre expresión de ideas.
    • Su actividad delirante puede ser encauzada a través de la actividad artística más libremente y adaptada socialmente:
      • Las voces o el delirio pueden tener una funcionalidad social en relación a la actividad creadora.
      • Es subsumido en ella y se disuelve como un producto socialmente apreciado y relevante.
  • Se fomenta la realización de una actividad en la que se requiere una mentalidad divergente y creativa. El paciente realiza un rol social muy activo, no como "enfermo mental".
  • Lo anterior tiene efectos también en el área cognitiva, los ejercicios artísticos que realizan fomentan el desarrollo de la abstracción y la asociación de ideas que tanto está afectado en pacientes con trastornos mentales graves, a través de procedimientos más ecológicos y cercanos a su realidad natural.
  • Se aprecia también una mejora en la autoestima, pues se tiene en cuenta la calidad de sus propias producciones artísticas. Se sienten útiles porque su trabajo es valorado.
  • Se fomenta un interés por el mundo que les rodea al reforzarse una atención focalizada en tareas que tienen que ver con la actualidad social del momento.
  • Por otro lado, se fomenta la autonomía e independencia:
    • tanto a nivel instrumental (tienen que trasladarse, ser puntuales, ir aseados, etc.);
    • como a nivel social (comparten actividades y tareas, toman café en los descansos, etc.). En algunos casos, hay pacientes que a partir de las actividades en el museo han empezado a salir entre ellos por las tardes. Conocen otros espacios, a otras personas de distintos dispositivos con enfermedades y problemas similares...
  • Se observan cambios significativos en la capacidad creativa de los asistentes a los seminarios-taller:
    • Ellos/as mismos/as empiezan a valorar sus obras. El comienzo está plagado de expresiones "esto es una porquería"; "yo no sé dibujar"
    • Van viendo que lo importante no es el resultado, sino el proceso.
    • Desde ahí, comienzan a darle importancia a lo que quieren decir con su trabajo. Incluso comparan sus obras con las del Museo.
    • En muchos casos se aprecia una clara evolución de su obra plástica:
      • En el manejo de materiales y las posibilidades que ofrecen.
      • En el paso de un dibujo o pintura esquemática a otro más fluido y flexible.
      • Cambios en el trazo y composición de la obra.
    • A nivel simbólico, se constata, en general, un aumento de la capacidad de simbolizar una idea a través de la obra.
Fecha de actualización
29/04/2019