El panorama económico internacional del segundo trimestre de 1996 se caracteriza, a grandes rasgos, por una mejoría generalizada de los países industrializados, y la continuidad del favorable comportamiento de las economías en desarrollo.

En el área de la OCDE, se confirma la fortaleza de la economía de EEUU, y la gradual recuperación de Japón; junto a ello, los países de la UE, tras la ralentización de los primeros meses, muestran incipientes síntomas de reactivación. Por su parte, entre los países en desarrollo, lo más destacable es la moderación del crecimiento en Asia y la mejor situación de las economías en transición.

A nivel nacional, como en el conjunto de países europeos, el proceso de desaceleración que se registra desde mediados de 1995 podría haber llegado a su mínimo cíclico, registrándose un crecimiento del PIB ligeramente inferior al del primer trimestre. El ritmo de creación de empleo permanece estabilizado y los precios, a pesar de ciertas tensiones de carácter transitorio, mantienen un crecimiento moderado, lo que ha posibilitado la continuidad del proceso de descenso de los tipos de interés, que a comienzos de octubre se han situado en un mínimo histórico.

La economía andaluza mantiene un tono positivo de recuperación y, en línea con el resto de países industrializados, está superando la ligera desaceleración de los primeros meses del año, mostrando mayores niveles de actividad y generación de empleo. Desde la perspectiva de la oferta, junto al creciente dinamismo del sector primario y el mantenimiento del buen ritmo de los servicios, se aprecian síntomas de reactivación en la construcción y algunas ramas industriales.

Por el lado de la demanda, el mayor dinamismo se observa en la vertiente externa, reflejando la mejor situación de los mercados internacionales. En la demanda interna, la inversión, y especialmente la de bienes de equipo, continúa siendo el componente más expansivo, si bien modera su ritmo de crecimiento respecto a meses anteriores, mientras el consumo permanece estabilizado.

Esta mejor evolución de la actividad productiva está permitiendo unos resultados cada vez más favorables en el mercado laboral, intensificándose el ritmo de reducción del número de parados, y la tendencia creciente de aumento del empleo, sobre todo en el colectivo con contrato indefinido. En materia de salarios, y en el marco de la negociación colectiva, la información más reciente refleja un ritmo de crecimiento similar al del año anterior que, junto con el continuo proceso de contención de la inflación, está permitiendo una recuperación de los salarios reales.

En este contexto, las perspectivas apuntan hacia una mayor expansión de la economía andaluza en los próximos meses, avalada, desde el punto de vista de la oferta, en el crecimiento cada vez más intenso del sector primario, el cambio de tendencia del sector secundario, especialmente la construcción, y el mantenimiento del tono positivo de los servicios; por el lado de la demanda, es previsible una mejora de la inversión, ante el continuado proceso de reducción del precio del dinero, y un mayor dinamismo del consumo, favorecido por la intensificación del ritmo de creación de empleo, y todo ello, en un contexto exterior más favorable que debe continuar animando la demanda externa. Puede afirmarse, por tanto, que en 1996 la economía andaluza va a consolidar la nueva etapa de recuperación iniciada a finales de 1994 y, como en anteriores fases expansivas, con un dinamismo diferencial respecto a las economías de su entorno..



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