La evolución de la economía internacional durante el tercer trimestre de 1997, ha venido marcada por la crisis financiera desatada en los países asiáticos, que se fue trasladando a los principales mercados bursátiles del resto del mundo. Esta situación ha afectado, especialmente, al ritmo de crecimiento de la zona, así como a la debilitada economía japonesa, provocando una revisión a la baja de las previsiones anteriormente realizadas por los organismos internacionales. Por contra, las expectativas para el área anglosajona han mejorado, ante la notable expansión de EEUU, y la consolidación de la Unión Europea como uno de los bloques económicos más dinámicos.

En línea con la creciente fortaleza económica de los países comunitarios, la economía española se ha mantenido en la fase expansiva, alcanzando un ritmo de crecimiento real del 3'4% interanual en el tercer trimestre, dos décimas superior al registrado el trimestre anterior. Este resultado ha venido determinado, desde el lado de la demanda, por el notable dinamismo de los componentes internos, favorecidos, entre otros aspectos, por el progresivo recorte de los tipos de interés. Por el lado de la oferta, la expansión se ha extendido al conjunto de sectores no agrarios, destacando el mayor ritmo de crecimiento de la industria y los servicios no destinados a la venta; en el lado opuesto, las ramas agrarias y pesquera aceleran su ritmo de caída.

En este contexto, la economía andaluza ha seguido mostrando un notable dinamismo en el tercer trimestre. Por el lado de la oferta, todos los sectores han contribuido de manera positiva al crecimiento de la actividad productiva, destacando el ritmo expansivo de la industria y los servicios. Junto a ello, la construcción ha consolidado el proceso de recuperación y, en el primario, las estimaciones apuntan hacia un favorable balance en el conjunto del año. Desde la perspectiva de la demanda, el principal impulso ha venido del componente interno, que mantiene una tendencia ascendente de evolución a lo largo de 1997, con una reactivación del consumo y un ritmo acelerado de la inversión.

El dinamismo de la actividad productiva y la demanda se ha trasladado al mercado laboral, donde se asiste a un ritmo creciente de afiliación de trabajadores a la Seguridad Social, más intenso del que se desprende de las cifras de empleo de la Encuesta de Población Activa. Todo ello, compatible con una progresiva tendencia de moderación de los precios, manteniéndose la tasa de inflación por debajo de la media nacional y comunitaria, y permitiendo importantes avances en materia de convergencia nominal.

La economía andaluza, por tanto, presenta un perfil de crecimiento acelerado a lo largo de 1997, superándose las previsiones que se contemplaban inicialmente, y estimándose que en el conjunto del año se alcance una tasa real de crecimiento del VAB situada en el entorno del 4%.



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