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En los primeros meses de 1997, la economía mundial ha continuado acelerando su ritmo de crecimiento, si bien con distinta intensidad en función de la posición cíclica de los diferentes bloques de países. El área anglosajona continúa destacando con el mayor dinamismo entre los países industrializados, mientras que en Japón la situación económica aún está marcada por una cierta incertidumbre. Por su parte, en la Unión Europea, se están reforzando las expectativas de un mayor ritmo de actividad en el conjunto del presente año, aunque el crecimiento sigue siendo moderado.
En este contexto, la economía española destaca entre las que muestran un mayor dinamismo dentro de la UE, con una notable intensificación de su ritmo de crecimiento en el primer trimestre del año. Ello ha favorecido la continuidad del proceso de creación de empleo y reducción del número de parados y, asimismo, ha sido compatible con nuevos avances en la contención de la inflación, lo que ha permitido que el Banco de España recorte el precio oficial del dinero en cuatro ocasiones, hasta situarlo en el mes de abril en el mínimo histórico del 5'25%.
La economía andaluza continúa, en los primeros meses de 1997, en la fase expansiva del actual ciclo de crecimiento, mostrando una aceleración del ritmo de aumento de la actividad productiva y la demanda, con nuevos avances en el mercado laboral y en el proceso de moderación de la inflación. Concretamente, desde la perspectiva de la oferta, los sectores de la industria y la construcción consolidan la sensible recuperación que empezó a ponerse de manifiesto en la segunda mitad de 1996, a lo que se une el mantenimiento del tono positivo de evolución de los servicios. Por su parte, en el sector primario, la limitada información disponible refleja que es difícil que en 1997 se superen los excepcionales resultados alcanzados el año anterior.
Desde la perspectiva de la demanda, destaca la expansión de la demanda interna, favorecida por la firme reactivación del consumo, y el mayor dinamismo de la inversión; junto a ello, la contribución de los componentes exteriores al crecimiento de la economía ha vuelto a ser positiva.
Esta favorable evolución de la actividad productiva y la demanda, se ha trasladado al mercado de trabajo, donde se mantiene el proceso de creación de empleo, y de intensa incorporación de activos, lográndose nuevos descensos en el número de parados.
Finalmente, este mayor dinamismo económico que se aprecia en los primeros meses de 1997, se ha producido en unas condiciones nominales muy favorables, con una intensificación de la tendencia de contención de la inflación, de manera más acusada que a nivel nacional, destacando Andalucía como la comunidad autónoma menos inflacionista durante toda la primera mitad del año.