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La evolución de la economía mundial, durante el segundo trimestre de 1997, se caracteriza por una ralentización del ritmo de crecimiento que, en líneas generales, han manifestado tanto los países en desarrollo como el área industrializada. En este contexto, la Unión Europea constituye una excepción, ya que, impulsada por la recuperación de la demanda interna, y la mayor competitividad exterior, ante la notable apreciación del dólar frente a las divisas comunitarias, ha acelerado su tendencia expansiva en estos meses.
En línea con este mayor dinamismo de la economía comunitaria, la economía española ha intensificado su ritmo de crecimiento en el segundo trimestre, hasta alcanzar el 3'1% interanual, superior al promedio de la Unión Europea. A este resultado ha contribuido notablemente la reactivación de los componentes internos de la demanda, especialmente el consumo privado y la inversión en bienes de equipo, favorecidos, entre otros aspectos, por el progresivo recorte del tipo oficial de interés, que a principios de octubre ha quedado establecido en el mínimo histórico del 5%.
La economía andaluza, mantiene en el segundo trimestre de 1997, el ritmo expansivo de la actividad productiva y la demanda, registrando crecimientos superiores a los de los primeros meses del año. Por el lado de la oferta, destaca el dinamismo de la industria y la construcción, mientras que los servicios continúan mostrando un ritmo muy sostenido de evolución, y en el primario mejoran las estimaciones de producción conforme se dispone de mayor información sobre los cultivos.
Desde la perspectiva de la demanda, el componente interno refleja una progresiva recuperación, ante la mejora continuada del consumo y la inversión, y junto a ello, la vertiente externa conserva un elevado dinamismo, con un importante aumento del superávit de la balanza comercial.
Este tono expansivo que caracteriza la evolución de la economía andaluza en 1997, está permitiendo la continuidad del proceso de creación de empleo y reducción del número de parados, al tiempo que está siendo compatible con nuevos avances en el proceso de convergencia nominal, alcanzándose tasas de inflación inferiores a la media nacional y comunitaria, y similares a las de países de la UE con mayor estabilidad de precios.