![]()
En los primeros meses de 1998, las principales economías industrializadas han acelerado su ritmo de crecimiento económico, en un contexto de bajos tipos de interés y control de la inflación. En contraste con esta favorable evolución de las economías occidentales, de las que Japón constituye una excepción, los países asiáticos continúan afectados por la crisis desencadenada hace un año, que se ha trasladado a algunas economías emergentes de otras áreas, y está condicionando un mayor dinamismo del comercio mundial.
La economía española, en sintonía con la reactivación que se observa en la Unión Europea, ha intensificado su ritmo de crecimiento en el primer trimestre de 1998, impulsada por un notable dinamismo de la demanda interna. Ello se ha reflejado en el mercado laboral, registrándose un nuevo avance en el proceso de creación de empleo y reducción del número de parados, mientras los precios se caracterizan por la moderación en su ritmo de crecimiento.
La economía andaluza ha mantenido, en los primeros meses de 1998, las pautas de comportamiento con que finalizó el año anterior. Se mantiene un perfil de crecimiento acelerado, y se intensifica el ritmo de generación de empleo, en un contexto de estabilidad de precios.
Desde la perspectiva de la oferta productiva, siguiendo la tendencia de los dos últimos años, todos los sectores contribuyen positivamente al crecimiento global de la actividad, destacando el dinamismo de la industria y la construcción. Por el lado de la demanda, los componentes internos aceleran su trayectoria expansiva, especialmente el consumo privado, y la vertiente externa contribuye positivamente al crecimiento global de la economía, resultado del notable aumento del superávit de la balanza comercial.
Estos favorables resultados de la actividad productiva y la demanda se han reflejado, de un lado, en el tejido empresarial, con un importante aumento del número de empresas creadas; de otro, en el mercado de trabajo, donde se observa una aceleración del ritmo de generación de empleo y disminución del número de parados, en un contexto de reducción de la conflictividad laboral.
Por su parte, la evolución de los precios en la primera mitad del año, caracterizados por una notable contención, confirma que la economía andaluza se encuentra en un etapa de estabilidad nominal, que favorece el crecimiento económico y la generación de empleo.