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La evolución reciente de la economía internacional se está viendo condicionada por la crisis económico y financiera que atraviesa el sudeste asiático desde hace ya más de un año, y muy especialmente por el empeoramiento de la economía japonesa. Esta situación, está afectando con distinta intensidad a otras economías emergentes, aunque de manera más evidente a Rusia y algunas economías latinoamericanas.
Este escenario internacional, en el que se está produciendo un deterioro de las variables económicas y financieras, principalmente, en aquellas economías en desarrollo que en los últimos años habían experimentado procesos de crecimiento relativamente más dinámicos, no parece estar teniendo, por el momento, repercusiones muy significativas en los países de la UE, aunque algunos comienzan a moderar sus previsiones de crecimiento para 1999.
En este contexto, la economía española, actualmente de las más dinámicas en el ámbito europeo, ha mantenido en el segundo trimestre de 1998 el elevado ritmo de crecimiento registrado en los primeros meses del año, impulsada, básicamente, por el dinamismo de la demanda interna, que está sustituyendo a la demanda externa como motor del crecimiento.
Asimismo, la economía andaluza, mantiene en el segundo trimestre las tendencias que caracterizaron su evolución en los primeros meses del año: elevados ritmos de crecimiento de la actividad y la demanda; intensificación del proceso de creación de empleo; aumento del tejido empresarial; y ausencia de presiones inflacionistas.
Por el lado de la oferta, el conjunto de sectores no agrarios registra un elevado ritmo de crecimiento, mientras que el primario refleja un menor dinamismo, después de dos años de elevadas tasas de crecimiento. Desde la perspectiva de la demanda, tanto la inversión como el consumo privado están contribuyendo positivamente a la expansión de la economía andaluza, destacando el creciente dinamismo de este último componente, favorecido por la reducción de los tipos de interés, la baja inflación y el aumento del empleo. Adicionalmente, es significativa la aportación positiva del sector exterior, que en un contexto de aumento de la competitividad-precio ha registrado un nuevo superávit de la balanza comercial.
Este dinamismo de la actividad productiva y la demanda de la economía andaluza en el segundo trimestre, se ve reflejada en un aumento del tejido empresarial y mejora de la situación financiera de las empresas. Asimismo, ha propiciado una intensificación del proceso de creación de empleo, superior al nacional y al de la Unión Europea, siendo el principal protagonista el sector privado, y desarrollándose en un clima de notable reducción de la conflictividad laboral.
Todo ello, en un contexto de estabilidad, en el que los precios sostienen tasas de crecimiento muy moderadas, e inferiores a las que se registran por término medio a nivel nacional y europeo.
En definitiva, la economía andaluza atraviesa por un buen momento económico, en el que el dinamismo de la actividad productiva, la generación de empleo y la estabilidad de precios son los parámetros que caracterizan su situación. n
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