En los últimos meses de 1997, la evolución de la economía internacional ha seguido estando marcada por la crisis financiera que afecta al sudeste asiático, que ha frenado el proceso de crecimiento de estos países y su área de influencia más próxima, y ha provocado tensiones en los mercados financieros internacionales. En las economías occidentales más industrializadas, sin embargo, las repercusiones no han sido significativas, apreciándose, en sentido contrario, un ritmo expansivo de evolución, especialmente en la Unión Europea (UE).

La economía española también ha acelerado su ritmo de crecimiento en los últimos meses del año, favorecida por la importante aportación de la demanda interna, que ha desplazado a la externa como motor del crecimiento. En el mercado laboral se ha reflejado esta mejor evolución, produciéndose una intensificación del proceso de creación de empleo y de reducción del número de parados. Todo ello, en un contexto de moderado crecimiento de los precios, que ha llevado al Banco de España a realizar nuevos recortes en el tipo de interés oficial.

Este dinamismo también se ha observado en la economía andaluza, que ha mostrado un perfil de crecimiento acelerado en 1997. Con todo, el balance del año es muy positivo, con un ritmo de crecimiento cifrado en el 4,5%, por encima del registrado el año anterior, y del alcanzado a nivel nacional y en el conjunto de países de la UE.

Desde la perspectiva de la oferta, todos los sectores han tenido una contribución positiva, siendo destacable el equilibrio que se observa en los ritmos de crecimiento de los sectores no agrarios. Por el lado de la demanda, la vertiente interna ha ido aumentando progresivamente su aportación al crecimiento, destacando, especialmente, la reactivación del consumo privado.

El mercado laboral se ha visto favorecido por esta positiva evolución de la oferta productiva y la demanda, manteniéndose el proceso de creación de empleo, a un ritmo superior al registrado a nivel nacional, y concentrándose especialmente en el sector privado.

Y todo ello, compatible con una nueva moderación de la tasa de inflación, que al finalizar el año se ha situado en un mínimo histórico, inferior a la media nacional y, por primera vez desde la incorporación a la UE, comunitaria.

Por tanto, la economía andaluza ha seguido avanzando en 1997 en términos de convergencia real y nominal, y ha contribuido de manera notable a que la economía española cumpla los requisitos para acceder a la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria.



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