La economia española experimenta una ligera aceleración del ritmo de crecimiento real del pib en el tercer trimestre, alcanzando una tasa interanual del 3,7%.


Según los datos de la Contabilidad Nacional Trimestral del INE, la economía española experimenta una ligera aceleración del ritmo de crecimiento real del PIB en el tercer trimestre, alcanzando una tasa interanual del 3,7%, y destacando como uno de los países más dinámicos de la Zona Euro.

 

Este mayor crecimiento de la economía española viene explicado, desde el punto de vista de la oferta, por una nueva expansión de los sectores no agrarios, unida a una moderación de la trayectoria negativa de las ramas agraria y pesquera.


desde el punto de vista de la oferta, se observa un nueva expansión de los sectores no agrarios, a lo que se une una moderación de la trayectoria negativa de las ramas agraria y pesquera.


 

Por el lado de la demanda, destaca la mejoría del sector exterior, si bien sigue siendo los componentes internos, consumo e inversión, los que sostienen el crecimiento global de la economía.

 

En el mercado de trabajo, también el ritmo de creación de empleo supera ligeramente el del trimestre precedente, situándose en el 4,7% interanual, un punto superior, por tanto, al crecimiento real del PIB.

 

Todo ello, en un contexto en el que las tensiones inflacionistas, que vinculadas en gran medida al componente energético se pusieron de manifiesto en la primera mitad del año, se han ido acentuando.

 

Un análisis más detallado de la oferta productiva refleja que, al igual que viene ocurriendo desde finales del año anterior, todos los sectores, excepto el agrario, contribuyen positivamente al crecimiento global del PIB en el tercer trimestre de 1999, destacando la expansión de las actividades industriales.

 

En el sector primario, si bien aun inscrito en una trayectoria descendente, los resultados muestran una significativa moderación del ritmo de caída durante el tercer trimestre, con una tasa del –1,1% interanual, prácticamente la mitad que la registrada en el trimestre precedente.

 

El sector industrial, por su parte, intensifica su ritmo de crecimiento, alcanzando en conjunto, es decir, las ramas energéticas e industriales, una variación interanual del 2,3% en el tercer trimestre, muy por encima del balance de la primera mitad del año, y que está vinculado, en gran medida, a la expansión que registran las exportaciones de bienes, especialmente manufacturas.

 

En igual sentido se manifiesta el Indice de Producción Industrial (IPI), que aumenta a un ritmo del 3,2% interanual en el tercer trimestre, frente al 2,3% del trimestre anterior, destacando el mayor dinamismo de las ramas energéticas, así como de la industria transformadora de metales y otras manufacturas.

 

El sector de la construcción sigue mostrando las tasas de crecimiento más elevadas, si bien inscrito en una trayectoria de desaceleración. De esta forma, el crecimiento real del PIB se cifra en un 8,2% interanual en el tercer trimestre, ocho décimas inferior al del trimestre precedente, lo que viene explicado por el debilitamiento del subsector de edificación de viviendas.

 

Este comportamiento de la actividad constructora se refleja también en algunos de los principales indicadores de seguimiento del sector, como el consumo aparente de cemento, que de crecer a tasas del 17% interanual en el segundo trimestre, reduce su ritmo de manera intensa hasta el 5,1% interanual en el tercer trimestre de 1999.

 

Finalmente, los servicios, que en la primera mitad del año habían mostrado un crecimiento muy sostenido (3,6% interanual), experimentan una leve desaceleración en el tercer trimestre (3,5% interanual). Este comportamiento viene explicado por la pérdida de dinamismo de la actividad en los servicios no destinados al mercado, que presentan una tasa de crecimiento del 0,8% interanual, frente al 1,1% del segundo trimestre; mientras, los servicios de mercado mantienen el mismo ritmo que en el trimestre anterior (4,4% interanual).

 


en la demanda, destaca la mejoría del sector exterior, si bien siguen siendo los componentes internos, consumo e inversión los que sostienen el crecimiento global de la economía.


Dentro de los servicios de mercado, cabe mencionar las ramas de comunicaciones, así como el comercio y el transporte por carretera y aéreo de viajeros, todas ellas con una tendencia expansiva, frente a una cierta desaceleración del ritmo de crecimiento en el subsector turístico. En este sentido, según la Encuesta de Ocupación Hotelera del INE, el número de viajeros alojados en hoteles y las pernoctaciones realizadas por los mismos aumentan en el tercer trimestre a tasas del 11,2% y 11,9% interanual, respectivamente, inferiores a las que se registraban en el segundo trimestre.

 

Por el lado de la demanda, la vertiente interna muestra una pauta de crecimiento menos dinámica que en la primera mitad del año, de tal forma que su aportación al aumento global del PIB se cifra en 4,8 puntos porcentuales, 3 décimas menos que en el segundo trimestre; mientras, en el lado opuesto, la demanda externa experimenta una mejoría, siendo su contribución negativa al crecimiento del PIB de –1,1 puntos en el tercer trimestre, frente a –1,5 puntos en el trimestre anterior.


 

Dentro de la demanda interna, el mayor dinamismo sigue correspondiendo a la Formación Bruta de Capital Fijo, con un crecimiento del 8,7% interanual en el tercer trimestre, en cualquier caso significativamente más moderado que en el precedente. Este comportamiento es el resultado del mantenimiento de la tendencia de desaceleración de las inversiones en bienes de equipo, que disminuyen su ritmo de crecimiento casi en un punto (9,3% interanual en el tercer trimestre, frente al 10,4% del segundo), a lo que se une, también, una ligera ralentización de la inversión en construcción (8,3% en el tercer trimestre, frente al 8,9% en el trimestre anterior).

 

Por su parte, el gasto en consumo final también registra un ritmo de crecimiento más moderado, cifrado en un 3,3% interanual, dos décimas inferior al del segundo trimestre. Dentro de este agregado, destaca el consumo final de los hogares, con un incremento del 4,2% interanual en el tercer trimestre, siendo su contribución al aumento global del PIB de 2,5 puntos porcentuales.

 

Respecto a la vertiente externa, destaca el comportamiento expansivo de las exportaciones de bienes y servicios, con una tasa de crecimiento del 7,5% interanual en el tercer trimestre de 1999. Mientras, las importaciones moderan ligeramente su ritmo de crecimiento, que en cualquier caso sigue estando por encima del de las exportaciones, cifrándose en un 11,4% interanual. De este modo, la contribución del sector exterior al crecimiento del PIB ha sido menos negativa que en trimestres precedentes, cifrándose en –1,1 puntos porcentuales en el tercer trimestre.

 

La favorable evolución de las exportaciones se basa, exclusivamente, en la aceleración que registran las de bienes, que aumentan un 5,7% interanual, frente al 4,4% del segundo trimestre. En el lado opuesto, las exportaciones de servicios han mostrado una moderada pérdida de dinamismo en el periodo de referencia (11,5% interanual, seis décimas inferior al segundo trimestre).

 

De igual forma, en cuanto a las importaciones, la ralentización del crecimiento viene explicada por la pérdida de impulso que muestran las importaciones de bienes, que pasan del 11,9% interanual a un 11% interanual en el tercer trimestre, mientras que las de servicios permanecen estables por tercer trimestre consecutivo (13,4% interanual).

 

Analizando el comercio exterior de bienes por destinos geográficos, según los datos del Departamento de Aduanas, en la vertiente exportadora se observa una intensificación del ritmo de crecimiento de las ventas hacia la UE, cifrado en un 5,3% interanual en el tercer trimestre de 1999, dos puntos superior a la del trimestre anterior. Asimismo, las destinadas a países no comunitarios cambian su trayectoria negativa alcanzando un importante aumento del 16,7% interanual.

 

En cuanto a las importaciones de bienes, se observa una ligera pérdida de dinamismo en las procedentes de la UE, y en el lado opuesto, una notable intensificación de las realizadas a países no comunitarios, muy especialmente a los países de la OPEP (22% interanual), lo que debe vincularse al aumento del precio del petróleo en los mercados internacionales.

 

En el mercado de trabajo, y según muestra la Encuesta de Población Activa (EPA), el ritmo de creación de empleo supera en una décima el del trimestre precedente, y se sitúa en el 4,7% interanual, superior al crecimiento real del PIB, por tercer trimestre consecutivo


las tensiones inflacionistas que se pusieron de manifiesto en el primer semestre se han ido acentuando a medida que avanza el año.


Con ello, y en términos absolutos, la población ocupada aumenta en 626.700 personas sobre igual periodo del año anterior, ascendiendo a un total de 13.952.000 personas, un máximo histórico.

 

Diferenciando por sectores productivos, y al igual que viene ocurriendo desde principios de 1998, se observa una evolución diferenciada entre el empleo en el sector primario, que profundiza su trayectoria de reducción, y el empleo en el resto de sectores productivos, que intensifica su ritmo de crecimiento. De esta forma, la población ocupada en los sectores no agrarios aumenta un 5,4% interanual en el tercer trimestre, destacando la construcción  por su mayor dinamismo (12,9% interanual), seguido de los servicios (5,4% interanual) y la industria (1,9% interanual). En el lado opuesto, el empleo en las actividades agrarias desciende un 3,7% interanual.

 

Junto a este aumento del empleo, en el tercer trimestre del año se produce una aceleración en la incorporación de población activa, que se cifra en un 0,8% interanual, lo que determina que el descenso de número de parados sea del 16% interanual, casi un punto inferior al del trimestre anterior. Con todo, la tasa de paro se ha visto reducida hasta el 15,4% de la población activa, tres puntos inferior a la del tercer trimestre de 1998, y la más baja desde el cuarto trimestre de 1981.

 

En este mismo sentido apuntan los datos del paro registrado de las Oficinas del INEM, que no obstante muestran tasas de reducción del desempleo inferiores, de tal forma que en noviembre, última información disponible, el número de parados registrados en el INEM desciende un 10% interanual.

 

En este contexto de evolución del mercado laboral, los salarios mantienen un comportamiento moderado y bastante estabilizado a lo largo del año. Según los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el incremento salarial pactado en la negociación colectiva hasta el mes de septiembre se sitúa en el 2,32% interanual, muy similar al de meses anteriores y, en cualquier caso, casi tres décimas inferior al de igual periodo del año anterior.

 

En el capítulo de precios, los indicadores muestran una intensificación de su trayectoria alcista, consecuencia, en gran medida, de la subida del precio del petroleo en los mercados internacionales, unido a una depreciación del tipo de cambio del euro frente al dólar. De esta forma, en noviembre la tasa de variación interanual del IPC se sitúa en el 2,7%, la más alta desde enero de 1997. Con todo, el diferencial en tasa de inflación con los países de la Zona Euro, en términos de IPC armonizado, asciende a 1,1 puntos porcentuales en noviembre.

 

En lo que respecta a las condiciones monetarias y financieras en las que se desenvuelve la economía española en 1999, determinadas por la pertenencia a la Zona Euro, hay que señalar que a lo largo del tercer trimestre se han mantenido, en general, las mismas pautas de la primera mitad del año. No obstante, en algunos aspectos se observa un ligero cambio, como es el caso de los tipos de interés nominales a largo plazo, que registran ascensos significativos, sitúandose en el 3,17% en el tercer trimestre, frente al 2,72% alcanzado del segundo.

 

Por lo que respecta a la evolución de las agregados monetarios y crediticios, han seguido mostrando elevados ritmos de crecimiento, sin que el cambio de tendencia en los tipos de interés haya alterado su trayectoria expansiva. Así, la variación interanual del agregado monetario de referencia en la Zona Euro, M3, se ha cifrado en un 5,9%, favorecido por ritmos de expansión muchos más elevados de los activos con mayor liquidez (M1), que alcanza el 13% interanual durante el mes de septiembre, último mes del que se dispone información. Mientras, las contrapartidas de M3 mantuvieron las tendencias ya observadas en meses anteriores, de fuerte crecimiento del crédito al sector privado (10,5%) y relativa estabilidad de la financiación concedida a las Administraciones Públicas (1,3%).

 

 En relación a la instrumentación de la política monetaria, tras haber permanecido el tipo de intervención en la Zona Euro en el 2,5% desde abril, en noviembre, el Banco Central Europeo ha vuelto a situarlo en el 3%, argumentando la mejora del clima internacional y la aparición de riesgos inflacionistas en el área.

 

En lo que se refiere a la balanza de pagos, el superávit conjunto de las balanzas por cuenta corriente y de capital ascendió a 417,8 millones de euros (69.516 millones de pesetas) en los ochos primeros meses de 1999, lo que supone una importante reducción del 93,6% en relación al superávit alcanzado en igual periodo del año anterior. La principal causa explicativa de este deterioro del superávit ha sido el aumento del déficit de la balanza comercial, superior en un 75,4% al del año anterior y, en menor medida, el incremento del déficit de la balanza de rentas (6% interanual).

 

Junto a ello, las operaciones financieras con el exterior registraron una salida neta cifrada en 16.299,8 millones de euros (2,7 billones de pesetas), más del doble de las efectuadas en los ocho primeros meses de 1998. En su conjunto, por tanto, las salidas netas de capital registradas en la balanza financiera fueron muy superiores a la capacidad de financiación frente al exterior, derivada de las operaciones corrientes y de capital, lo que se tradujo en una disminución del nivel de reservas exteriores del Banco de España (incluyéndose la transferencia de activos exteriores al BCE a inicios de año) de 19.027,2 millones de euros (3,2 billones de pesetas) en los ocho primeros meses del presente año, situándose en el nivel de 36.831,4 millones de euros en agosto (6,1 billones de pesetas).


 

La ejecución presupuestaria del Estado hasta el mes de septiembre ha presentado un déficit de caja no financiero del 7.091,94 millones de euros (1,2 billones de pesetas), lo que ha supuesto un aumento cercano al 40% respecto al mismo periodo del año anterior, fruto del superior aumento de los pagos (6,2% interanual), frente a los ingresos (3,9% interanual). Por lo que respecta a los gastos, los mayores aumentos se deben a inversiones reales, compras y pagos de intereses, y en el capítulo de ingresos, destaca el mayor dinamismo en la recaudación de impuestos indirectos en su conjunto, especialmente el IVA. En términos de Contabilidad Nacional, hasta el mes de septiembre, el déficit del Estado alcanza 6.701 millones de euros (1,16 billones de pesetas), en torno al 1,3% del PIB.

 

Ante esta evolución de la economía española, las previsiones de cierre del ejercicio 1999, realizadas por parte de los diferentes organismos internacionales y por el Ministerio de Economía y Hacienda, han supuesto una revisión al alza respecto a las contempladas inicialmente. En este sentido se manifiestan, tanto las últimas estimaciones publicadas en el mes de noviembre por la Comisión Europea y la OCDE, como las realizadas en el mes de octubre por el Ministerio de Economía y Hacienda y la Comisión Europea.

 

Según la Comisión Europea, la economía española va alcanzar un ritmo de crecimiento del 3,6% en 1999, tres décimas superior a la estimación de marzo, mientras que la OCDE, en su Informe Semestral de Perspectivas de la Economía Mundial del mes de noviembre, lo eleva al 3,7%, cuatro décimas más que la estimación anterior del mes de junio, y coincidiendo con la previsión del Ministerio de Economía y Hacienda.

 

Este mayor crecimiento se prevé que vendrá acompañado de un repunte de la inflación, como ya se está poniendo de manifiesto, situando las estimaciones más recientes (Comisión Europea y OCDE) el crecimiento interanual de los precios en el 2,3%, ligeramente por debajo de lo que contempla el propio Ministerio de Economía y Hacienda (2,4%).


para el año 2000, las previsiones apuntan que la economía española mantendrá practicamente el mismo ritmo de crecimiento que en el ejercicio actual.


En lo referente al mercado de trabajo, se espera que continúe el proceso de creación de empleo y reducción de la tasa de paro, que, en el caso de la estimación más optimista (FMI y Comisión Europea), se situará en el 15,7% de la población activa, mientras que según la OCDE será del 15,8% y del 16,2% según el Ministerio, en cualquier caso, inferiores a las estimadas anteriormente y a las registradas en 1998.

 

Para el año 2000, todos los organismos apuntan que se va a mantener prácticamente el mismo ritmo de crecimiento que en el ejercicio actual. En este sentido, tanto la OCDE como el Ministerio de Economía y Hacienda prevén un crecimiento de la economía española del 3,7%, una décima por encima de la estimación de la Comisión Europea, que mantiene la misma tasa que para 1999 (3,6%).

 

PRODUCTO INTERIOR BRUTO Y DEMANDA AGREGADA

 

 

1999

1997

1998

I

II

III

Gasto en consumo final

2,8

3,6

3,6

3,5

3,3

Gasto en consumo final de los hogares

2,9

4,1

4,3

4,3

4,2

Gasto en consumo final de las ISFLSH

1,1

4,2

3,0

2,1

1,4

Gasto en consumo final de las AAPP

2,7

2,0

1,2

0,8

0,3

Formación bruta de capital fijo

5,0

9,2

10,1

9,5

8,7

Bienes de equipo

9,9

13,0

11,1

10,4

9,3

Construcción

2,3

7,0

9,5

8,9

8,3

Demanda Interna (*)

3,2

4,9

5,2

5,1

4,8

Exportación de bienes y servicios

15,1

7,1

5,6

6,7

7,5

Importación de bienes y servicios

12,8

11,1

11,6

12,1

11,4

 

PIB p.m.

3,8

4,0

3,6

3,6

3,7

NOTAS: Precios constantes de 1995. Tasas de crecimiento interanual (%).

               (*) Aportación al crecimiento del PIB pm.

FUENTE: INE. Contabilidad Nacional Trimestral de España.

ELABORACIÓN: Secretaría General de Economía. Junta de Andalucía.

  

PRODUCTO INTERIOR BRUTO Y OFERTA AGREGADA

 

 

1999

1997

1998

I

II

III

Ramas agraria y pesquera

2,4

1,8

-1,7

-2,0

-1,1

Ramas energéticas

4,7

2,2

0,7

0,6

0,7

Ramas industriales

5,8

5,3

1,6

1,6

2,7

Construcción

2,0

6,5

9,0

9,0

8,2

Ramas de los servicios

3,1

3,1

3,6

3,6

3,5

Servicios de mercado

3,5

3,6

4,3

4,4

4,4

Servicios de no mercado

2,0

1,4

1,3

1,1

0,8

Ramas agraria y pesquera

2,4

1,8

-1,7

-2,0

-1,1

Ramas energéticas

4,7

2,2

0,7

0,6

0,7

Ramas industriales

5,8

5,3

1,6

1,6

2,7

 

PIB p.m.

3,8

4,0

3,6

3,6

3,7

NOTAS: Precios constantes de 1995. Tasas de crecimiento interanual (%).

FUENTE: INE. Contabilidad Nacional Trimestral de España.

ELABORACIÓN: Secretaría General de Economía. Junta de Andalucía.

 

ECONOMIA ESPAÑOLA. PREVISIONES MACROECONÓMICAS

 

Mº Ec. y Hc.

Comisión Europea

OCDE

FMI

1999

2000

1999

2000

1999

2000

1999

2000

PIB

3,7

3,7

3,6

3,6

3,7

3,7

3,4

3,5

Consumo Privado

4,4

3,7

4,3

3,9

Déficit Público (1)

-1,4

-0,8

-1,4

-0,8

-1,4

-1,1

Deuda Pública (1)

66,4

64,0

62,0

Inflación

2,4

2,0

2,3

2,2

2,3(3)

2,2(3)

2,1

2,1

Tasa de paro (2)

16,2

14,7

15,7

13,9

15,8

14,0

15,7

14,0

NOTAS:    % variaciones interanuales, salvo indicación contraria.

                 (1) % sobre el PIB

                 (2) % sobre población activa

                 (3) Deflactor del consumo privado

FUENTE: Mº de Economía y Hacienda (Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el año 2000); Comisión Europea (noviembre 1999); OCDE (noviembre 1999); FMI (Octubre 1999).

ELABORACIÓN: Secretaría General de Economía. Junta de Andalucía.

 

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