A lo largo del cuarto trimestre de 1998, la evolución de la economía internacional se ha visto condicionada por la persistencia de factores de inestabilidad en algunos mercados financieros y bursátiles, y la ampliación e intensificación de sus efectos en la economía real. En este sentido, y entre los principales canales a través de los que ha actuado la crisis financiera internacional, hay que resaltar la fuerte contracción de los intercambios comerciales, que ha derivado, en mayor o menor medida, en una desaceleración generalizada del ritmo de crecimiento económico. Entre los países más afectados por esta situación, destaca Japón, en el área industrializada, y Brasil entre los países en desarrollo.
En la Unión Europea, y debido, entre otros factores, al menor impulso procedente del sector exterior, el ritmo de crecimiento económico se ha debilitado ligeramente a finales de 1998. Este comportamiento se observa, asimismo, en la economía española, de manera que, inscrito en una trayectoria de desaceleración, el PIB registra un crecimiento real del 3'6% interanual en el cuarto trimestre, dos décimas inferior al del trimestre precedente.
En este contexto, la economía andaluza ha mantenido, en los últimos meses de 1998, la trayectoria de crecimiento dinámico y sostenido que ha caracterizado su evolución a lo largo de todo el año, siendo el balance de 1998 de un crecimiento real del 4'3%, superior al registrado a nivel nacional y en el conjunto de la Unión Europea.
Este resultado se sustenta, desde la perspectiva de la oferta, y por tercer año consecutivo, en una aportación positiva de todos los sectores productivos, destacando la intensificación del ritmo de crecimiento de los sectores no agrarios. Por el lado de la demanda, la vertiente interna ha prolongado la evolución expansiva que se observó en 1997, compensando el menor dinamismo relativo del sector exterior.
En el mercado laboral, el intenso ritmo de crecimiento de la economía andaluza se ha traducido en una notable capacidad de generación de empleo, superior a la media nacional y europea, y en un descenso histórico del número de parados.
Todo ello, en un clima de estabilidad de precios sin precedentes en la historia reciente de Andalucía, situándose la tasa de inflación al finalizar el año en el mínimo histórico del 1'1%, inferior a la nacional y, por segundo año consecutivo, por debajo de la media de la Unión Europea.
Todos estos resultados permiten afirmar que, en 1998, Andalucía ha seguido avanzando en 1998 en convergencia real con sus economías de referencia, y ha conseguido la convergencia nominal en materia de precios.