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La nueva observación de la Tierra y la revolución de la tecnologías de
la información
Desde hace tiempo se habla de la civilización del cuentan por decenas los países y empresas pri-
presente como la sociedad del conocimiento y vadas que gestionan constelaciones de ob-
de la información. En el ámbito que nos ocupa, servación de la Tierra. Con la puesta en funcio-
el de la geoinformación, esta afirmación es ple- namiento de la tecnología de minisatélites,
namente acertada. En apenas un lustro, los pronto lo harán gobiernos regionales y locales, y
avances tecnológicos han producido una verda- no es de extrañar que, en el próximo decenio,
dera revolución, de forma que, sin miedo a equi- grandes urbes gestionen constelaciones ba-
vocarnos, puede hablarse de un cambio de para- sadas en esa técnica para el control de la movili-
digma en el que la provisión de datos espaciales dad, monitorización de aparcamientos, control
y las capacidades de procesarlos se ha multi- de la contaminación, vigilancia de los sistemas
plicado vertiginosamente, pero también el cómo de iluminación, evaluación de emergencias, etc.
y dónde hacerlo, que ya no será en los equipos
locales, sino en la nube. Pero la implantación de Pero asegurar su éxito no solo es una cuestión
estas nuevas tecnologías no es fácil ni inmedia- de cantidad de datos. Las nuevas constelacio-
ta. Por el contrario, conlleva un profundo proce- nes, después de décadas de experiencia, han
so de adaptación al que se ven avocados todos traído consigo mejoras sustantivas en resolución
los usuarios de esta disciplina. espacial, repetitividad y adecuación de la radio-
metría de sus instrumentos para el seguimiento
Los adelantos experimentados por la técnica de fenómenos específicos: altura de las olas,
aeroespacial, y el abaratamiento de los costes campos de vientos, humedad del suelo, tempe-
de diseño, construcción, lanzamiento y manteni- ratura, turbidez y clorofila de las aguas oceá-
miento de plataformas espaciales, han hecho nicas y costeras, fenología y vigor de la vegeta-
que la disponibilidad de sensores que monitori- ción natural y cultivada, cobertura nubosa, etc.
zan la superficie terrestre se haya incrementado Prácticamente todo lo observable o medible
exponencialmente. Si hace décadas solo las desde el espacio, para cualquier punto del glo-
principales potencias (NOAA, ESA, USGS, etc), po- bo, está a la disposición de los usuarios. Esta
nían en órbita satélites, en la actualidad se disponibilidad suele ser bajo condiciones co-
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