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Turismo, ¿más o mejor?
En 2018 Andalucía acogió casi 30,7 millones de turistas, un 3,4% más que en 2017. Registró
una nueva marca histórica de visitantes, superando el máximo precrisis de 2007 en un
18,8%, aunque con unos ritmos de crecimiento inferiores a los de los últimos 5 años y
continuando la bajada en la media de pernoctaciones, que ahora se establece en 8,3 días.
El gasto medio diario por turista fue de 66,77€.
El descenso en los mercados emisores inglés y alemán ha sido compensado por los
visitantes del resto de Europa y del mundo, con Estados Unidos a la cabeza, para llegar a
los 12,2 millones de turistas extranjeros, un 1,3% más que el año anterior. Los turistas es-
pañoles han sido 18,5 millones, un 3,8% más, con un 52,8% de andaluces. El medio de
transporte mayoritario para venir ha sido el automóvil, con el 50,7% del total y un 72% en-
tre los españoles, y el avión, con el 35% de media total y un 74,4% entre los visitantes ex-
tranjeros.
Entre los impactos ambientales del turismo, el más importante es la degradación de los
ecosistemas naturales, muy sensibles a la presencia humana, y especialmente cuando ésta
es masiva y caótica. Los entornos antropizados también son sensibles a la masificación de
visitantes, que afecta a la vida cotidiana de los habitantes y distorsiona la identidad cultu-
ral, social y económica de los sitios turísticos, sobrecarga las infraestructuras y servicios
municipales y altera especialmente el mercado de vivienda local. Sin embargo, es una po-
tente fuente de riqueza que hay que regular para aminorar su impacto y repartir sus be-
neficios entre la población de acogida. Según la Empresa Pública para la Gestión del
Turismo y del Deporte de Andalucía, el impacto económico del turismo en nuestra comu-
nidad se estima en 21.200 millones de euros, el 12,6% del PIB.
Si se gestiona adecuadamente, el sector turístico puede fomentar el desarrollo económico
y proveer recursos para la protección de los bienes culturales y naturales que lo hacen
posible, además de fomentar un intercambio cultural mutuamente enriquecedor para po-
bladores y visitantes.
En Andalucía, además del turismo de sol y playa y del turismo monumental que son la ba-
se de su oferta, va tomando relevancia lo que se ha denominado geoturismo, el turismo
basado en el atractivo de los lugares. Más allá del respeto al medio ambiente como políti-
ca de diferenciación en el mercado turístico actual y marca ya casi obligatoria de la oferta,
el turismo en ámbitos rurales bien entendido conecta con una creciente demanda social
que valora sinceramente los estilos de vida apegados a lo autentico, a la tierra, al paisaje,
a la cultura ancestral.
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