Se reúnen en este programa cuatro figuras destacadas en la consagración del lied romántico. Fanny y Felix Mendelssohn, hermanos; Clara y Robert Schumann, esposos. Los cuatro se conocieron y compartieron vínculos.
Fanny y Clara eran virtuosas y reconocidas intérpretes, pero en su faceta creadora debieron afrontar la mentalidad estrecha de la época, reticente a considerar a las mujeres capacitadas para alumbrar creaciones musicales de calidad que minaba también su propia confianza. Frente a esas trabas, encontraron apoyo en hombres que desafiaron esos prejuicios tanto o más que ellas mismas. En el caso de Fanny, su marido, el pintor Wilhelm Hensel, no sólo apoyó su talento como compositora, sino que promovió activamente la publicación de sus obras, incluso contra el criterio de su hermano Felix. Clara contó con la admiración y el respaldo de su marido Robert, que la animó a continuar componiendo y le propuso publicar conjuntamente sus canciones, siendo él ya un compositor de prestigio. Incluso Felix, reticente a que Fanny editase públicamente su obra, sí consintió en publicar como propias algunas de las composiciones de su hermana, un procedimiento común en la época, con el que no sólo demostraba conservadurismo social sino también confianza en la calidad de las creaciones de Fanny.
Felix Mendelssohn cultivó la amistad con los Schumann, hasta el punto de ser elegido padrino de la primera hija del matrimonio. Las visitas e intercambios eran constantes e involucraron en ocasiones a su hermana Fanny. Leipzig ofrecía un entorno idóneo para estimular el talento creativo de los artistas. Alemania había desbancado a principios del XIX a Francia, Inglaterra o Austria como foco principal de la creación musical. Leipzig se volvió una potencia mundial en la edición de partituras y revistas especializadas, la atracción de compositores, la oferta de conciertos y la recuperación musical. Felix Mendelssohn impulsó los “Conciertos históricos” centrados en relanzar la obra de Johann Sebastian Bach, pero también contribuyó a difundir el trabajo de sus contemporáneos, Robert Schumann destacadamente. Robert a su vez también publicó composiciones de Felix Mendelssohn en la revista que dirigía, una muestra más de que la admiración era compartida.
Robert se había mudado a Leipzig con su famosa mujer, pianista de prestigio internacional. Él había sido maestro de piano de la niña prodigio y para casarse ambos habían tenido que vencer la total oposición del padre de Clara, motivo añadido por el que Leipzig les ofrecía un entorno más acogedor para desarrollar sus carreras. La felicidad de los esposos proporcionó estabilidad a Robert para la composición de lieder durante un período enormemente fructífero. La aportación de Robert a este repertorio, continuando la iniciada por Schubert, consagró el lied como un género elevado y valioso, la máxima destilación de la relación entre música y palabra.
Las aportaciones de Clara y Felix Mendelssohn, con un peso menor, también fueron notables. Felix compuso más de 130 canciones, en las que se refleja su estilo de un romanticismo algo más sobrio, más clásico que el de los Schumann. Clara también logró publicar tres ciclos de lieder y algunos otros sueltos incluidos en las publicaciones de su marido. Fanny, sin embargo, no logró publicar sus canciones en vida, pero dejó también un buen número de lieder compuestos, muchos de los cuales interpretaba para su círculo de conocidos.
Se ha seleccionado en este programa una serie de obras de cada uno de los cuatro intérpretes, que pertenecen a distintos momentos creativos de cada uno y no pretenden por tanto seguir un criterio cronológico o comparativo, sino que han sido elegidos atendiendo al más puro placer estético. Así, de Fanny se presenta su primer ciclo de canciones, compuestas entre los quince y diecisiete años de edad. Se trata de piezas de fresca ingenuidad en las que su estilo creativo aún no se ha consolidado, pero ya permiten adivinar el genio creativo y la ambición de la joven virtuosa, así como su cosmopolitismo, al elegir textos franceses para ponerles música. Se complementa esta selección con una de sus canciones para piano, instrumento al que dedicó buena parte de sus esfuerzos compositivos. De Felix Mendelssohn se interpretarán lieder de cinco ciclos diferentes que cubren desde su más tierna juventud hasta casi su muerte, lo que permitirá una perspectiva amplia de su estilo creativo aplicado a este género. Clara aporta al programa sus tres lieder del op.12, un lied suelto, así como dos piezas para piano de su op. 15, como muestra también de su dedicación al instrumento que le proporcionó fama internacional. De Robert Schumann, se presentan dos piezas de su ciclo Myrthen, una de las cumbres indiscutibles del género.
Rocío de Frutos