Cazamariposas
Pablo AcevedoHe aquí nuestra lepidopterolatría numínica. El poeta se afana y ufana en perseguir imágenes visionarias, o bien las atrae hacia la antorcha que le iluminará desde la muerte. Mariposa prendida —atrapada— en la red; mariposa prendida —encendida— en la llama: imagen reminiscente del Ser, fulgor que se desprende de nuestra intuición al contacto con el ángel trascordado que fuimos. La imagen como papiliofanía, símbolo sublimatorio por excelencia, expresa la ebriedad del yo y la subjetividad triunfante sobre el principio de realidad. No sólo se trata, como en el Surrealismo, de pescar con redes barrederas en las simas oceánicas del subconsciente, o de la búsqueda freudiana de un perdido yo (anamnesis), sino de la persecución de un luminoso objeto de deseo que expulse la conciencia del letargo de su ipseísmo.
Doctor en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, donde asimismo es Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (tras realizar los cursos de doctorado en la Universidad de Granada), y Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba. Su obra poética incluye hasta la fecha los libros Onirisma (Dauro, 2001), Cazamariposas (Calima, 2006), Estrella varada (Polibea, 2012) y Los oficios (Devenir, 2015). Profesor de Lengua Castellana y Literatura e investigador del proyecto «Góngora y el gongorismo» de la Universidad de Córdoba, es también autor del ensayo monográfico Estética del Caos. Una aproximación al concepto romántico de ironía (Barcelona: Carena, 2019).
Fotografía: © Cátedra Góngora
