El pábilo vacilante
Enrique García-MáiquezUn hombre se propone la modesta tarea de dibujar su cara, quizá como una manera de eludir el choque frontal con los espejos. A lo largo de unos años va trazando concienzudamente, con pulso tembloroso y gesto concentrado, las líneas que lo configuran: sus impresiones, sus gustos, algunos versos sueltos, sus ideas y las que le sugieren los libros que lee y, sobre todo, anécdotas y, de vez en cuando, otras vivencias más íntimas, aquello que le ocurre y cree que entiende, aunque nada más escribirlo comienza a sospechar que no. Poco antes de la publicación de esas notas da unos pasos hacia atrás para calibrar el parecido, y descubre que en ese minucioso autorretrato ha bosquejado una imagen del mundo; lo que, teniendo en cuenta el modelo, le alivia bastante.
(Murcia, pero Puerto de Santa María, 1969) ha publicado tres libros de poesía: Haz de luz (Pre-Textos, 1996), Ardua mediocritas (Ánfora Nova, Cajasur, 1996) y Casa propia (Renacimiento, 2004). Ha traducido a G. K. Chesterton y al poeta brasileño Mario Quintana. Ha editado la poesía de Luis Rosales y la de José Miguel Ibáñez Langlois. Codirector de la revista Nadie parecía, mantiene una columna de opinión semanal en los periódicos del Grupo Joly y publica crítica poética en prensa y revistas especializadas.Su último poemario aparecido en 2010 es Con el tiempo (Renacimiento).
