La magnitud de la tragedia
Quim MonzóTercera novela del autor, juega con el cliché del personaje con los días contados. El protagonista de la novela, tras una noche etílica y fornicatoria, se encuentra con la sorpresa de una erección permanente. Esta repentina metamorfosis le permite entregarse al sexo sin tregua hasta que en el capítulo octavo descubre la dimensión trágica de su peculiar transformación anatómica: le quedan unas semanas de vida. A partir de ahí la novela transforma su tono festivo y erótico inicial en el de un oscuro y angustioso thriller. Tras el deseo aparece la tragedia. El regusto amargo se convierte en la otra cara de la moneda de la avidez por el placer y el vitalismo. Quim Monzó consigue convertir la imagen chocante de la pertinaz erección en mucho más que una excusa para hacer avanzar la historia
