La vida en la tumba

Stratis Myrivilis

Así como Homero al cantar la Ilíada glorifica la paz, Myrivilis, denuncia la barbarie de la guerra, entonando un canto a la paz, a la vida y al amor, que es lo único capaz de dar un sentido a la existencia humana. La obra expresa la angustia del hombre que, en primera línea de combate, espera día tras día la muerte pese a su ardiente deseo de vivir. Todos los sentimientos humanos, el amor, los recuerdos de su vida anterior, la nostalgia, la belleza de la naturaleza y la amistad cercan al guerrero para intensificar el dolor ante la presencia de la muerte y señalar lo absurdo y demencial de la guerra. Es el diario que, durante la primera guerra mundial, un sargento voluntario griego dedica a su amada desde la trinchera, en condiciones infrahumanas, frente a la montaña de Pisteri, en Macedonia, donde acecha el ejército enemigo compuesto por búlgaros y alemanes. Su muerte por error (que el autor revela en las primeras líneas de la novela), devorado por las llamas en la depuración de las trincheras búlgaras conquistadas, es la guinda que corona con sarcasmo la absurda brutalidad de la guerra.

Point de Lunettes
Narrativa
Adulto

Stratis Myrivilis

Stratis Myrivilis - seudónimo de Efstratios Stamatopoulos (Lesbos, 1890 - Atenas, 1969) fue un escritor griego.

Su obra más importante, La vida en la tumba, contiene muchos aspectos autobiográficos. Como Kostoulas, el protagonista, Myrivilis prestó servicio en el ejército, y muchos de los capítulos del libro comienzan con los de su propio diario. Al igual que su protagonista, fue estudiante en Lesbos cuando fue reclutado en plena eclosión del fervor nacionalista. Myrivilis tuvo suficientes experiencias bélicas de las que dar testimonio después de una década. Tras retornar a la vida civil, escribió obras de ficción, periodismo, propaganda pacifista. La vida en la tumba fue publicada primero en el periódico Kambana. Luego siguieron La profesora de los ojos dorados y La virgen sirena. Fue nominado al premio Nobel de Literatura en 1960.