Los álamos de Cristo
Alejandro López AndradaLa vida en la España de los años 40 a 60 fue muy dura, especialmente en las zonas rurales. A través de sucesivos encuentros con un antiguo discípulo, Francisco Vigara va desgranando su vida, orientada sobre todo por su labor pastoral y por el dinamismo y la bondad que guiaron su ayuda al prójimo en las localidades a las que fue sucesivamente destinado como sacerdote. A través de los pliegues de su memoria asistimos al retablo poliédrico de la realidad social española de posguerra. Es éste un relato de múltiples capas narrativas, donde encuentran su espacio multitud de registros y voces. Alejandro López Andrada crea un universo lírico de aquellos años, en el que emergen, traídos por su piadosa mano, trenzados en su bella prosa, la vida y la voz de los más humildes. “La radio marcaba los tiempos de mi casa y era la medida, el metro musical que equilibraba el aire y los espacios donde transcurría a diario nuestra vida, la cual no podía entenderse de otro modo (al menos hasta que llegó el televisor) que no fuese oyendo espacios deportivos, narraciones de cuentos, programas de discos dedicados en los que destacaban, muy a menudo, las voces dulzonas de Machín, José Guardiola, Manolo Escobar, Antonio Molina y Gloria Lasso. Mi memoria infantil fue programada por la radio, por los misteriosos cuentos que escuchaba sentado en las firmes rodillas de mi padre, al pie de la mesa camilla, aquellas tardes aromadas por el tufillo del picón y el ronroneo triste de la lluvia que caía monótona en la plaza del Verdinal, desgastando la humilde cal de las paredes y forrando de musgo y líquenes los tejados.”
(Villanueva del Duque -Córdoba-, 1957) estudió Ciencias de la Educación y desde muy joven se dedicó a la creación literaria. Comenzó escribiendo poesía y, hasta el momento, ha dado a la luz poemarios como: El Valle de los Tristes (1985), Códice de la melancolía (1989), La tumba del arco iris (1994), El rumor de los chopos (1996), Los pájaros del frío (2000), Las voces derrotadas (2010) y Los ángulos del cielo (2014); habiendo recibido premios como Nacional San Juan de la Cruz, Rafael Alberti, José Hierro, Ciudad de Córdoba, Ciudad de Salamanca o el Andalucía de la Crítica. Su antología poética, La nieve en los espinos, apareció hace unos años en Algaida Editores, donde también publicó El humo de las viñas (1999), Los árboles dormidos (2002) y El vuelo de la bruma (2005). Su poemario, La tierra en sombra (2007) obtuvo el V Premio Fray Luis de León y fue publicado en la Editorial Visor. Ha dado también a la luz, por otro lado, dos títulos de poesía infantil y diez novelas, una de ellas, El libro de las Aguas (2007), fue adaptada al cine por Antonio Giménez-Rico y con la más reciente, Los perros de la eternidad (2016) obtuvo el “XXXII Premio Jaén de Novela”. También ha publicado cuatro volúmenes de artículos periodísticos, y, además, tiene tres ensayos narrativos sobre la desaparición del mundo rural, El viento derruido (2004), Los años de la niebla (2005), y El óxido del cielo (2009). El primer libro de esta genuina trilogía, El viento derruido (2017) ha sido reeditado por la editorial Almuzara, obteniendo una excelente acogida crítica y de público. Por otro lado, publicó un libro de prosas poéticas Entre zarzas y asfalto (2016) en la Editorial Berenice. Su libro más reciente es el volumen poético titulado El horizonte hundido (2017), una selección de sus treinta años de poesía llevada a cabo por Antonio Colinas, que ha visto la luz en Hiperión.
