Entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, Arcadi Espada y su amigo Antonio España hicieron varios viajes al sur para hacer hablar a las grandes figuras del flamenco. Los animaba un cierto prurito taxonómico y, sobre todo, la firme voluntad de reivindicar el gitanismo. Tenían, por lo tanto, un plan. Y sólo una norma, pero férrea: las conversaciones que entablaran debían versar sobre flamenco. No es una perogrullada. Se trataba de que los cantaores, bailaores y tocaores (también, flamencólogos) hablaran a lo largo, pero sobre todo a lo hondo, de ellos mismos, de sus maestros, de sus coetáneos. Flamencos, en efecto, hablando de flamencos. Y no siempre bien. Espada y España lograron doblegar la secular renuencia del gremio a ejercer la crítica de puertas adentro.
Desde 1977 ha venido colaborando en diversos medios escritos de publicación diaria: Mundo Diario, El Noticiero Universal, La Vanguardia, Diari de Barcelona, El País y, actualmente, El Mundo. Es profesor de Lengua Española en la Facultad de Periodismo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Su bitácora en Internet es una de las más populares de las que se hacen en España sobre temas políticos. Es Premio Francisco Cerecedo (2000) y premio Ciudad de Barcelona de Literatura (por Contra Catalunya) y Espasa de Ensayo 2002 (por Diarios). Entre sus maestros más queridos se encuentra Josep Pla, al que ha dedicado diversas investigaciones sobre su vida y obra, incluido un ensayo reciente sobre el diario que el escritor ampurdanés dejó escrito entre 1965 y 1968 y que fue publicado póstumamente con el título Notes per a un diari. En el marco del Congreso Nacional de Periodismo Digital celebrado en Huesca en el año 2005, Arcadi Espada fue galardonado con el premio Blasillo de Huesca, ideado por el humorista gráfico Antonio Fraguas, "Forges".
