Temblad villanos
Luis Manuel RuizLa inspectora Esther Béjar nunca ha sentido mucho interés por los tebeos, si exceptuamos los viejos álbumes de su infancia que protagonizaban Mortadelo y Filemón. Por eso no sabe qué pensar al enfrentarse a un cadáver hecho trizas, sobre cuya mesa aparecen cuatro viñetas de una aventura de Tintín. Y conforme avanza en el caso la cosa se vuelve peor: a Tintín seguirán Corto Maltés, Blake y Mortimer, Conan el Bárbaro y un rosario de héroes de papel que Esther conoce apenas por sus nombres y asocia a un extraño mundo en dos dimensiones, decorado con ciudades exóticas, monstruos, robots, damiselas en apuros, pilotos espaciales, rayos y truenos, héroes y villanos que huelen al chocolate de la merienda, a días lejanos en los que la vida era menos urgente. A la inspectora, que acaba de estrenar puesto en la policía criminal, le parece haber entrado en la página de un cómic, y se equivoca. Porque en los cómics no hay superiores que miran por encima del hombro ni compañeros que no se molestan en mirar; no hay madres que te convierten la moral en el barro de una esterilla, ni hijos que leen libros de Termodinámica a escondidas; no hay maridos que se pierden en una casa en llamas. Porque en los cómics, donde todo es nítido y está trazado con líneas indelebles, no caben esos manchurrones de tinta que son la duda, la desesperación, el cansancio, el temor a equivocarse. Ahí están los villanos a los que debe derrotar, para luchar contra los cuales sólo contará con su pasado y, es cierto, un compañero que no se espera: el último superhéroe, con la camisa sin lavar.
Luis Manuel Ruiz (Sevilla, 1973) compagina su labor como profesor de Filosofía con la colaboración en diversos medios de prensa, entre ellos El País o Diario de Sevilla. Su primera novela, El criterio de las moscas (Alfaguara, 1998) consiguió el Premio Novela Corta de la Universidad de Sevilla. Y la segunda, Sólo una cosa no hay (Alfaguara, 2000), recibió en la Feria de Frankfurt de 2001 el Premio Internacional de Novela, con un jurado compuesto por seis prestigiosas editoriales de todo el mundo. También en Alfaguara ha publicado Obertura francesa (2002), La habitación de cristal (2004), El ojo del halcón (2007) y Tormenta sobre Alejandría (2009). Con El hombre sin rostro (Salto de Página, 2014) inicia la saga del profesor Fo, ambientada en la España del inicios del siglo XX, a la que también pertenece El ejército de piedra (Salto de Página, 2015). En 2010 recibió el Premio Iberoamericano "Cortes de Cádiz" al mejor libro de relatos por Sesión Continua (Algaida, 2010), y en 2014 el Premio Málaga de novela por Temblad villanos (Fundación José Manuel Lara), primer volumen de una serie que tiene por protagonista a la inspectora de policía Esther Béjar y al detective Mo Pardo, continuada en No contaban con mi astucia (Algaida, 2021). Es también autor de Corazón de marfil (Algaida, 2019) y Hugo Lémur y los ladrones de sueños (Aristas Martínez, 2019). Aparte, ha participado en diversas antologías de género breve como After Hours (Mondadori, 1999), Trece ciudades sin nombre (Punto de Lectura, 2003), Perturbaciones (Salto de Página, 2013), Steampunk (Nevsky, 2012) o Cuentos desde el otro lado (Nevsky, 2016). Sus obras han sido traducidas al inglés, francés, italiano, portugués, magiar y ruso.
