Tocar arcilla al fondo
José García ObreroLa llegada de José García Obrero a nuestra poesía supuso un impulso por rehabilitar los espacios ensombrecidos y cercanos donde la vida se engendra a sí misma. El mapa que sus libros nos ha concedido no aspira a señalar nuevos caminos, sino a que nos de - tengamos en ellos mientras él nos ofrece la esencia de los milagros humildes, de las mejores incertidumbres. García Obrero no se obsesiona con la particularidad, como tanto ocurre, sino con esa extrañeza exterior que nos conforma y amplía. Estamos ante un poeta necesario, un hombre sin estridencias ni concesiones, que sin pretenderlo llega hasta las partes más hondas de nuestra existencia, donde palpita lo que secretamente llevábamos tiempo esperando. ALEJANDRO SIMÓN PARTAL
José García Obrero nació en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) en 1973 y reside en Córdoba desde 1997.
Es autor de Un dios enfrente (La Garúa, 2013); Mi corazón no es alimento (Ediciones En Huida, 2014); La piel es periferia (Visor, 2017), que le valió el premio Ciudad de Burgos, Tocar arcilla al fondo (La Isla de Siltolá, 2021), finalista del Premio Anducía de la Crítica en 2022, y Hueso
(Godall, 2022).
Ha traducido del catalán al castellano Mal (Valparaíso, 2015) y la antología Penumbras (Godall, 2019), del poeta Jordi Valls. También ha participado en la elaboración de la antología bilingüe Joven poesía de los Países Catalanes / Jove Poesia dels Països Catalans (La Manzana Poética, 2020).
Forma parte del equipo de redacción de la revista Caravansari y es colaborador habitual en el suplemento cultural Cuadernos del Sur, del Diario Córdoba.
Su preocupación por los efectos del cambio climático, le ha llevado a implicarse activamente en el colectivo Poetas por el Clima de Córdoba (https/www.poetasporelclima.org)
