Teatro Lebrijano. 1966: Un despertar de la conciencia

Raúl Limón

La historia de este grupo comenzó con una obra leída en el salón parroquial de Lebrija y unos cuantos trabajadores y estudiantes que sin apenas ayudas (tónica general de la época) consiguieron lo que se propusieron: que la gente se arremolinara en la plaza, delante de un cortijo o alrededor de un tractor a ver teatro, y se sumergiera en él.
Radio Sevilla nombró a Teatro Estudio Lebrijano “sevillanos del año 1973”, por sus ciclos itinerantes en cortijos, campos y plazas, con los que había restituido al teatro su viejo valor testimonial. Este premio se otorgó al grupo, incluso después del fallecimiento de su fundador, Juan Bernabé, joven lebrijano con inquietudes escénicas, que hizo que Teatro Estudio Lebrijano llegara a convertirse en el máximo exponente del teatro popular y campesino del siglo XX en España.
Sus montajes tenían un profundo calado social; para ello contaron con autores de primera línea, como Alfonso Jiménez Romero, Jorge Díaz, Fernando Arrabal, Buero Vallejo, Lauro Olmo o López Mozo. Buscaban un teatro puro, no mediatizado, cuyo único objetivo fuera despertar la conciencia  del pueblo. Este aspecto y su manera de hacer teatro fue clave y causó una profunda sensación fuera de nuestras fronteras, cuando el grupo fue invitado, en 1970, al Festival Mundial de Teatro de Nancy (Francia). Éxito que repitió un año más tarde en el II Festival Internacional de Teatro de Madrid.
Pero la trayectoria del grupo se vio truncada tras la prematura muerte de Juan Bernabé, a la edad de 24 años, y aunque  Teatro Estudio Lebrijano continuó en activo y colaborando con el grupo Teatro  Algabeño –realizaron un par de montajes de ámbito y éxito nacional– terminó disolviéndose en esta primera etapa, cuatro años más tarde.

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Raúl Limón

Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Su trayectoria profesional se ha desarrollado en Diario 16 y El País.