Arpa fiel
Adriano del Valle'Arpa fiel' fue publicado en Madrid en 1941 por la editorial Santo y Seña. A esta edición le siguieron cinco más de la editorial Afrodisio Aguado. Fue Premio Nacional de Literatura José Antonio Primo de Rivera y Premio Fastenrath de la Real Academia Española de la Lengua. Sobre esta obra, Dámaso Alonso escribió: "Toda la vida poética de Adriano del Valle podría llevar un lema que ha cuajado en título de su libro último: 'Arpa fiel'. Al encentar el volumen no esperábamos -no se pueden esperar de tan fiel poeta- sorpresas en el venero: son imposibles en él las renuncias a su tierra, a sus modos, a su inspiración. Esperábamos lo que nos da: he aquí a nuestro eterno, fidelísimo Adriano, en su mejor voz y en la más segura posesión de su técnica. Suele haber en a vida de todo poeta un momento de reflexión, de más clara intuición de su obra. De tal examen de conciencia es resultado 'Arpa fiel', que ha salido múltiplemente polarizada hacia diferentes hitos de una misma y profunda fidelidad esencial: hacia su patria, hacia su fe, hacia la mujer de nuestra raza. Con fidelidad románica y meridional a Italia. Y, en fin, a los poetas predilectos y a los amigos. ¡Fidelísimo Adriano del Valle!".
"Adriano del Valle, redactor jefe de 'Grecia' (1918-1920), muy activo colaborador de todas las publicaciones ligadas al ultraísmo, sería el poeta que, tras la guerra civil, más extremara la reacción hacia el lado contrario: la poesía patriótica, religiosa, andalucista, muy ligada a la retórica tópica de los juegos florales. Algunos críticos han subrayado esa contradicción, entre ellos Juan de Dios Ruiz-Copete: «No deja de ser extraño que, clásico por temperamento y modernista por arranque, aunque se enganchara al modernismo ya en instantes crepusculares, se afiliara y con tanto entusiasmo a la nueva estética, que es la que primero se le enfrenta histórica y polémicamente. La razón a nuestro entender es obvia: Adriano del Valle no fue en momento alguno lo que se dice un vanguardista integral, si bien tan activas como plurales manifestaciones suyas han quedado en el inventario del fenómeno [...]. Su incorporación a la excitadora subversión literaria no se explica sino deportivamente, como un juego para el que estaba dotado con la facilidad del mejor».
La producción vanguardista de Adriano del Valle sólo tardíamente fue recogida en el libro: 'Primavera portátil' es de 1934 y 'Los gozos del río' de 1940, cuando ya su autor se había convertido en una de las voces más encendidas del nuevo régimen, como acreditan sus obras Lyra sacra (1939) y Arpa fiel (1941), esta última uno de los grandes éxitos de la posguerra.
Heredero de la tradición barroca, ingenioso, colorista, Adriano del Valle ha pasado de ser considerado un émulo de Quevedo y Lope a caer en un olvido no del todo justo, en gran parte favorecido por su empeño en ser considerado como el poeta oficial del franquismo".
Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
