La obra de Mariluz Escribano Pueo reclama un lugar propio en la poesía española reciente. Autora de aparición tardía, publicó su primera obra cuando pasaba ya de los 55 años, tras lo cual desarrolló una sólida carrera poética con un total de seis publicaciones: "Sonetos del alba" (1991), "Desde un mar de silencio" (1993), "Canciones de la tarde" (1995), "Umbrales de otoño" (2013), "El corazón de la gacela" (2015) y "Geografía de la memoria" (2018).
(Granada, 1935 -2019).
Fue una profesora, poeta y narradora española. Encuadrada en la Generación del 60, está considerada como la gran poeta del perdón y la memoria siguiendo la estela de Antonio Machado.
Escribano nació en Granada en 1935. Pertenecía por edad a la promoción literaria del 60, aunque ella siempre se sintió una poeta al margen de generaciones y tendencias. La escritora pasó su infancia en la ciudad de La Alhambra, una etapa omnipresente en su poesía tal y como ha constatado la crítica e investigadora Remedios Sánchez, su albacea y máxima experta en su obra desde hace dos décadas.
En 1958 fue Premio Extraordinario de la Licenciatura en Filosofía y Letras (Universidad de Granada). En 1989 forma parte del Grupo de Investigación de Sociolingüística Infantil Andaluza. Se doctora en Filología Hispánica en 1995 con una tesis que reivindica la figura del postergado escritor granadino Nicolás María López, sobre el que publica el estudio biográfico Antón del Sauce, vida y obra (1996). Hasta su reciente jubilación, ha desempeñado una reconocida labor docente como Catedrática del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada.
Mariluz Escribano ha mostrado siempre un especial interés y dedicación por la rica tradición oral de la literatura granadina, realizando numerosos trabajos de investigación y creación sobre dicho asunto (varios de ellos en colaboración con Tadea Fuentes Vázquez, compañera de trabajo y de vida, dada la estrecha amistad que unió siempre a ambas y que, al fallecimiento de esta última, llevó a Mariluz a coordinar, junto a Matilde Moreno, la publicación Tadea seu der liber amicitia. Homenaje a la Dra. Tadea Fuentes, 2001). En este sentido, obras destacadas son Romancero granadino de tradición oral. Primera Flor (1990), Retahílas infantiles de tradición oral (1993), Juegos infantiles granadinos de tradición oral (1994), Cancionero granadino de tradición oral (1994), Romancero granadino de tradición oral. Segunda Flor (1995), Adivinancero granadino de tradición oral: retahílas y trabalenguas (1996) y Canciones de rueda. Danzas (2003). En las últimas décadas, Mariluz Escribano Pueo ha colaborado con asiduidad en las páginas de opinión del diario Ideal de Granada, donde ha mostrado una prosa excelente que ha marcado un estilo propio dentro del género periodístico. De hecho, muchos de los artículos entregados al público a través de dicho medio han sido después recopilados en libros como Ventanas al jardín (2002) o El ojo de cristal (2004). La obra de creación literaria de Mariluz Escribano, definida por la profesora Remedios Sánchez García como una de las mejores aportaciones literarias del siglo XX, ha transitado por todos los géneros literarios, siendo autora de la novela Papeles del diario de doña Isabel Muley (1996), el libro de memorias Sopas de ajo (2000), con grabados de Dolores Montijano, y los poemarios Sonetos del alba (1991), Desde un mar de silencio (1994) y Canciones de la tarde (1995). En colaboración con la mencionada Tadea Fuentes escribe Diálogos en Granada (1995), bellísimo testimonio literario de la contemplación del mundo desde el prisma de la amistad.
La plasticidad que traspasa el conjunto de la obra de Escribano Pueo es, sin duda, consecuencia de una especial sensibilidad artística que también se ha reflejado en la creación pictórica cultivada por esta granadina, con varias exposiciones realizadas y siempre una excelente acogida por la crítica especializada. En 1999, a la muerte de José Espada, asume la dirección de la revista literaria Extramuros, al frente de la cual se mantiene durante cinco años, hasta que a principios de 2005 funda y dirige EntreRíos, cuyo número cero incluye un monográfico dedicado al asturiano Ángel González, ganador en ese momento del primer Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca Ciudad de Granada. Las páginas de EntreRíos también han rendido merecido homenaje a otras figuras destacadas como Francisco Umbral o Elena Martín Vivaldi.
En los últimos años, su obra poética se destacó con poemarios como Umbrales de otoño, con el que obtuvo el Premio Andalucía de la Crítica.
En 2015 le fue concedida por unanimidad la Medalla de Oro al Mérito de la Ciudad de Granada y en 2016 fue seleccionada como una de las 82 poetas más relevantes nacidas entre 1886 y 1960 en el volumen Poesía soy yo. Poetas en español del siglo XX (1886-1960) (Visor), cuya edición estuvo a cargo de Raquel Lanseros y Ana Merino.
En 2016 Visor publicó su antología Azul melancolía y en 2018 apareció su último libro, Geografía de la memoria, que vio la luz en la editorial Calambur, donde recogía su famoso poema Cuando yo me vaya.
En 2018 recibió la Bandera de Andalucía, que concede la Junta de Andalucía. En 2019 la Asociación Colegial de Escritores de España le otorgó el X Premio de las Letras Andaluzas «Elio Antonio de Nebrija», que le fue entregado en enero por la vicepresidenta del Gobierno de España, Carmen Calvo. Ese mismo año, en julio, falleció en su ciudad natal a causa de una enfermedad respiratoria asociada a la enfermedad motriz que padecía, con 83 años.
En 2020 ha sido elegida como Autora Clásica para el año 2021 en Andalucía por el Centro Andaluz de las Letras.
Fotografía de Ramón L. Pérez.
