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El estado del medio ambiente en Andalucía 2018
1.13 La integración del medio ambiente en
nuestros sectores productivos
La evidencia de la relación existente entre el crecimiento económico ilimitado y la irrever-
sibilidad del deterioro ambiental está ya avalada por el análisis científico.
En su tarea de impulsor de la idea de desarrollo respetuoso con la naturaleza, una parte
importante de la actividad de los poderes públicos se dirige a establecer las regulaciones
necesarias, plasmando en políticas concretas las recomendaciones que emanan de los or-
ganismos supranacionales atendiendo a la comunidad científica. Se intenta así afrontar las
amenazas -también llamadas emergencias- globales que se ciernen sobre la biosfera de
entre las que el cambio climático, relacionado con la acidificación del océano o la subida
del nivel del mar es la que centra mayor preocupación, señalándose la reducción de los
gases de efecto invernadero (GEI), y en particular del CO , como el objetivo principal a con-
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seguir. Los compromisos alcanzados para su progresiva eliminación o la fijación de precios
para las emisiones como mecanismo de compensación con los países en desarrollo son
importantes hitos derivados de las sucesivas Cumbres del Clima.
En la comunidad autónoma andaluza, esta preocupación por el cambio climático aparece
como vértice de una actuación más amplia que pretende abordar en su conjunto el pro-
blema de la sostenibilidad, entendida en sus tres facetas: económica, social y ecológica. En
línea con los informes técnicos y las orientaciones de la ONU o la Unión Europea, durante
2018 se han generado una serie de documentos como la Estrategia Andaluza de Desarrollo
Sostenible 2030, la Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular, la Estrategia para la Ge-
neración de Empleo Medioambiental en Andalucía 2030 o la Ley 8/2018, de 8 de octubre, de
medidas frente al cambio climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético
en Andalucía, que reflejan la preocupación por el deterioro ambiental y la necesidad de
reorientar la actividad económica. Todas las estrategias inciden en la centralidad del con-
cepto de sostenibilidad. Se aborda la adaptación de la producción y distribución de bienes
y servicios a un mundo de recursos decrecientes que hay que preservar y respetar en sus
ciclos apostando por la bioeconomía, la economía derivada del aprovechamiento de
recursos biológicos renovables, como eje del desarrollo.
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